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-El rock no murió pero debería hacerlo cuando existen más armónicos impares que ideas.

-Acá, donde los políticos se promocionan con guitarras distorsionadas, mientras el único cambio es la densidad de tu sillón.

-En esta cuadra donde madurar significa cometer los mismos errores del pasado.

-En este baño de frenopático, donde los inconformes son catalogados de “resentidos” mientras empezamos a creer el verso de nuestros padres.

– En esta penillanura levemente ondulada donde la esperanza en una alternativa se ha transformado en un megafestival por streaming, financiado en cómodas cuotas.

– En un lugar donde los medios de comunicación satisfacen los dictados del poder aconsejándote lo que hay que escuchar, lo que hay que comer y hasta lo que hay que votar, para asegurarse que la miseria siga en el mismo lugar.

-En este país donde la “cultura rock” se reduce a la astucia de los productores para exonerar impuestos y a los megapixeles de la cámara de fotos incrustada en tu celular.

– En un sitio donde se responsabiliza a monos, cerdos, pollos y murciélagos de nuestros temores.

– Bajo estricto control, nos lavamos las manos, después de aplaudir nuestro encierro, mientras el barbijo al tono, nos tapa los ojos.

– En un mundo jodido, contamos muertos frente al televisor y adoramos una verdad tan hemipléjica como el riesgo de padecer un Accidente Vascular Encefálico confinados en 44 metros cuadrados.

– La historia debería habernos enseñado a desconfiar de las teorías hegemónicas. Ojalá el próximo meteorito tenga mejor puntería.

-Desde tu ADN hasta tu cuenta de Facebook, eres una máquina de generar datos que engrosan el saldo bancario de un par de vivillos.

-A imagen y semejanza creaste tu “yo virtual” ignorante, paranoico y potencial asesino.

-En un planeta donde el pánico se transformó en el peor de los virus resulta clave apagar la pantalla y poner a cargar nuestro cerebro.

-En este patio interior, es doloroso reconocer que fuimos engañados, pero peor es descubrir que la ridiculez de la vida, siempre ha sido nuestro mayor tormento.

– Maldice con todas tus fuerzas la vida displicente que roba tu juventud y amarga tu puta vejez.

Hugo Gutiérrez