Memorias: Metamorfosis y Jorge Camero

Memorias de la revista Sólo Rock disparadas por las entrevistas realizadas a Metamorfosis y a Jorge Camero en el año 1988 y 1989 respectivamente.

METAMORFOSIS

Metamorfosis estaba conformado sobre la base de los hermanos Figueredo: voz, guitarra y batería. Para este rockportaje, me trasladé hasta la casa de la familia, donde fui muy bien recibido. Habían logrado un sonido arraigado en los Rolling Stones y que los diferenciaba de lo habitual en el rock uruguayo de fines de los ’80.

De alguna manera, fue uno de los grupos con los que logramos una conexión instantánea. Nos gustaba mucho lo que hacían y cómo lo proponían desde el escenario, y eso ayudó a no quedarnos sólo en la entrevista. Tuve la posibilidad de verlos en vivo muchas veces en distintos escenarios, y siempre sonaron sólidos y profesionales. Recuerdo particularmente un toque en Laskina y otro en Carrasco, en un boliche muy chiquito en la calle Cambara. En éste, Santiago, el batero, hasta tuvo la gentileza de invitarme a tocar la batería en un tema, hecho que rechacé para no arruinarles la noche al grupo y a los presentes.

También supimos compartir con ellos la experiencia de ir a Rivera para el 4° Concierto Latino Rock, en el que también participaron Macbeth, Alvacast, Cadáveres Ilustres, La Tabaré y La Incandescente Blues Band. Todos juntos en un ómnibus que nos trasladó hasta allá, permitiéndonos vivir la movida, compartiendo hasta el alojamiento en los salones de un colegio de Rivera.

También Sólo Rock hizo de nexo entre Metamorfosis y una puesta en escena de baile y teatro, a fin de que lo musicalizaran en vivo, proyecto que no fructificó pero estuvo cerca. Aventuras de esta cosa indefinible llamada rock.

 

JORGE CAMERO

Jorge Camero ya era un groso cuando lo entrevistamos, en enero de 1989. Músico excelente, con una fuerte personalidad. 31 años borran muchos recuerdos, así que no puedo contar cómo lo contactamos. Lo que sí recuerdo perfectamente fue que la nota se hizo en mi casa, la “redacción” de la revista por su céntrica ubicación.

Jorge se prestó a la entrevista muy interesado en la misma, transmitiendo claramente sus conceptos. De personalidad tan fuerte como su solidez musical, la charla fue derivando en un interés particular que demostró en nuestro trabajo.

Para ese entonces, nosotros estábamos a la mitad de nuestra vida editorial, aunque no lo sabíamos todavía. La cuestión es que ya éramos récord, con 20 números editados de nuestra revista subte.

De alguna manera, llamamos la atención de Jorge, quien unos días después me llamó para hacerme una propuesta. Me trasladé hasta su casa en la calle Convención, donde me dijo que estaba interesado en participar de la edición de Sólo Rock. Él tenía una imprenta en ese momento en una galería de la calle San José y Florida, y parte de la propuesta era imprimirla ahí. En la charla se plantearon temas como el crecimiento de la revista, entre otros. Nos interesó mucho lo que nos propuso, sobre todo porque había entendido perfectamente las intenciones de la revista. Pero por un tema de la seguridad y equilibrio que habíamos logrado en ese momento en todo lo relativo a Sólo Rock, preferimos esperar antes de tomar la decisión de cambiar algo. Así que perdimos la oportunidad que Jorge nos ofreció, quedándonos sin saber cuál hubiera sido el futuro de haber tomado ese camino. De cualquier manera, nuestra historia cuenta que pudimos editar 20 números más, lo cual no fue poco.

Ariel Scarpa