Patti Smith en el Teatro de Verano

¡Tremendo show de Patti Smith anoche! Gigante, la señora. Gigante todo: la banda, el show, la entrega. Un público que estuvo todo el rato de pie, acompañando y compartiendo el concierto. Porque Patti Smith acerca el show como sólo los grandes artistas lo logran, haciendo partícipes a todos de su compromiso y su música.

Hay algo en la Sra. Smith que cautiva. No estoy descubriendo nada, pero entiendo que debe ser dicho una y otra vez, porque es así. Es ella, la música y sus letras, pero especialmente ella. Con sus 72 años a cuestas, logró brindar un show cálido, en permanente contacto con un público que estuvo siempre listo para la conexión. Y se dio. Jóvenes y no tanto, mayores y bien mayores se explayaron en extensos aplausos de gratitud, luego de participar activamente en todos los temas.

Patti hizo un repaso de casi hora y media a una parte de su repertorio, donde no faltaron los clásicos, los covers, los intimistas y varios más, como el tema dedicado a los familiares de desaparecidos, enseñando también la distintiva camiseta de “Todos somos familiares”. Las consignas se repitieron una y otra vez, además, entre tema y tema, dejando bien claro cuál era la dirección que el show tenía, que a su vez no podía ser de otra manera siendo ella la que estaba sobre el escenario. En el aire se podía palpar una mezcla de admiración y respeto, de alegría y de ganas de que el concierto no terminara jamás.

La banda, como siempre, profesionales al 100% cumpliendo impecablemente su papel, se llevaron también muchos aplausos. No podíamos esperar otra cosa, pero se cumplió totalmente y, lo cual es importante, sin quitar protagonismo a la artista. Porque Smith hace magia, es eso. Con sus claros mensajes, su propuesta y puesta en escena, logra mantener con mucha integridad y solvencia ese halo que la acompañó siempre. La conjunción de todo eso tiene como único resultado la magia que esta alquimista de la música y la palabra logra transmitir.

Un cierre de lujo con el himno “People have the power”, regalo final de esta tremenda mujer. Una artista menos en mi lista de pendientes, una sonrisa más en mi cara y en mi alma, y un regocijo interno para el cual, si bien fuimos todos preparados, Patti Smith logró superar en expectativas y transformarlo en una experiencia inigualable.

Ariel Scarpa