Memorias: El Cuarteto de Nos y Luz Roja

El Cuarteto de Nos

El Cuarteto de Nos fue un grupo que nos llamó la atención desde la primera vez que los vimos, como le pasó a mucha gente. Eran completamente distintos a la movida del momento, pero estaban insertos en la misma. Destacaban por su humor, y nos sentimos tentados para que fueran nuestro tercer grupo entrevistado.

Fuimos recibidos por la banda en la casa de los Musso, en la calle Maldonado. Quienes no estuvieron presentes fueron Riki y Andrés Bedó, tecladista de contribuciones intermitentes para la banda. Llegar a contactar con los grupos “grandes” de ese momento era mucho más fácil que en la actualidad: el trato siempre era directo. Mayormente tocaban en escenarios chicos, y cuando bajaban de ahí quedaban entre los concurrentes. Un festival en la Facultad de Arquitectura nos dio la oportunidad de abordarlos y concretar la nota.

La entrevista sirvió para interactuar más allá con ellos. Ahí mismo nos invitaron a presenciar las grabaciones de lo que iba a ser su disco Emilio García, que estaban llevando a cabo en IFU. Por supuesto que allá fuimos, y pudimos presenciar, por ejemplo, cómo la grabación del tema El Pelo Jamón iba creciendo en detalles que los músicos agregaban o improvisaban. Era muy evidente que estaban disfrutando con lo que hacían, divirtiéndose a pleno. Para nosotros fue una oportunidad inmejorable de ver a la banda en la cocina del disco.

Fueron muchos los espectáculos de El Cuarteto que pudimos ver. Uno de ellos, invitados especialmente por la banda, fue entre bambalinas del teatro El Tinglado. Pudimos apreciar tan de cerca como nunca sus locuras e improvisaciones, una de las cuales fue que Roberto intentara sacar a bailar a Winston hacia el escenario en pleno tema.

Fue una de las bandas a las que invitamos a Rock Desde el Cerro, el concierto que organizamos con la revista para festejar el primer año de vida de la misma. De acuerdo a lo que era habitual en la época, pero no por eso hay que dejar de destacar la actitud y la generosidad de la banda, fueron y actuaron gratis. Un compromiso con nosotros y con el público que agradecemos hasta el día de hoy.

Tanto Roberto como Alvin serían con quienes interactuaríamos reiteradamente. Con Roberto, por ejemplo, al ser uno de los invitados por nuestra revista a una entrevista de una serie de varias, que facilitábamos a una radio de Ciudad de la Costa. Con Alvin, al estar en permanente contacto a través de Elepé por nuestras reiteradas visitas y por ser la sala un punto de venta muy importante de la revista.

 

Luz Roja

Mi amigo de toda la vida, Winston, vino un día y me dijo: “hay un grupo que suena impresionante, se llama Luz Roja”. Por supuesto que alcanzaba con su recomendación para saber que así sería. Pero he de reconocer que la primera vez que los vi, me volaron la cabeza. La propuesta me pareció muy sólida y contundente, algo que en esos tiempos no era lo habitual: sonaban de puta madre.

La entrevista la realizamos por primera vez en donde yo vivía, que era el centro de operaciones de Sólo Rock en casi todos los sentidos. Pomposamente y en joda, lo llamábamos la redacción, ya que todo confluía ahí. Así como el comedor era la “sala de redacción y de audio” aparte de “mesa de armado”, para el caso de la entrevista el living debutó como “sala de entrevistas”.

Los reportajes los grabábamos en cassettes, y esta fue la primera oportunidad en que la nota duró más de una hora. La charla con César Martínez y Pablo Pitteta fue más que amena, y de alguna manera fue el puntapié inicial para una relación que estableceríamos con todo el grupo. Las visitas a la casa de Enrique Sosa se empezarían a repetir, confraternizando con la gente que rodeaba a la banda, sus amigos y sus novias.

Abusando de la confianza que habíamos generado, los invitamos a participar de Rock Desde el Cerro, allá por setiembre de 1988. Realmente fue una invitación, ya que como comenté, el concierto no dio ninguna ganancia y ninguna de las bandas cobraron nada. El compromiso de Luz Roja fue tal, que unos días antes de tocar César había decidido dejar la banda, pero respetaron lo que habían asumido como grupo y tocaron los cinco como siempre, dando lo mejor. La foto que ilustra este artículo fue tomada en ese concierto en una sala totalmente a oscuras. Si bien el flash de la cámara iluminó un instante, sólo pudimos comprobar que era una excelente foto cuando revelamos la misma. Cuestiones de la tecnología de antaño.

La relación con la banda siguió creciendo y me propusieron que fuera manager, lo que realicé escasamente durante un tiempo, antes de que el Varo asumiera como tal, desempeñando una tarea muy superior a la mía.

Enrique tenía en sociedad un video club, Lazer, el cual se caracterizaba por tener muchos VHS de conciertos, algo muy difícil de conseguir en aquel tiempo. Llegamos a acordar un intercambio por el cual nos cedían los videos para comentar en la revista. Por otro lado, el socio de Enrique, Sergio Loschiavo, sería en el futuro nuestro corresponsal exclusivo en Inglaterra, contribuyendo de forma destacada.

Luz Roja también estuvo en el segundo concierto que organizamos, que dimos en llamar Y Seguimos Sonando, con el Funfu como guitarrista y vocalista. Esta vez por lo menos pudimos retribuirles algo, económicamente hablando.

Al Quieto, alguna que otra vez supe prestarle mi batería, como cuando tocaron en el viejo teatro La Candela a fines de 1991. Jorge Martínez, hermano de César, también supo hacer uso de ella en alguna oportunidad.

Fueron muchos los momentos vividos, y todos muy buenos; otra de las buenas cosas que debo agradecer a la música y en particular al rock.

Ariel Scarpa