The Who – “Who’s Next” (1971)

The Who – “Who´s Next” (1971)

Cuando el quinto álbum de estudio de la banda The Who vio la luz el 14 de junio de 1971, el cuarteto londinense ya era una banda superestelar que había participado en los más importantes festivales de la época, desde Woodstock hasta Isle of Wight, y había editado desde simples de éxito rotundo (“My Generation”) a clásicos discos en vivo (“Live at Leeds”). Pero lo mejor estaba aún por venir.

Con la clásica formación inicial de Roger Daltrey (voz, harmónica), Pete Townshend (guitarra, teclados, coros), John Entwistle (bajo, piano) y el malogrado Keith Moon (batería, percusión), este álbum clásico surgió de las cenizas de un disco conceptual llamado “Lifehouse”, que nunca llegó a cristalizarse, pero varios de cuyos temas fueron retomados para este lanzamiento. Todos los temas fueron compuestos por el gran Pete Townshend, en un pico creativo de indudable calidad, con una única excepción del tema “My Wife”, compuesto por John Entwistle. La producción del álbum corrió por cuenta de Glyn Johns, que en los ochentas llegaría a trabajar con The Clash, y redondeó un disco clásico y atemporal, de una banda considerada íconos de la música del siglo XX. El álbum fue uno de los primeros en incluir sintetizadores, una gran novedad en la época, y los mismos expandieron de gran forma el sonido general del grupo, que muchos en la época concebían como hard rock pero hoy día es sólo rock clásico y del mejor.

El disco se abre con la hipnótica “Baba O’Riley” de largos cinco minutos, con una intro de teclados hipnótica que muta hacia influencias orientales, de moda en la escena de la época gracias a George Harrison. Representa en buena forma el sonido de la banda, elaborado, melódico y cautivante, con un inolvidable solo del violinista invitado Dave Arbus. Los épicos acordes de piano de la intro y el ingreso de la batería son algo que hay que escuchar. “Bargain” le sigue, y es más directa e inmediata, remitiendo al sonido de sus grandes clásicos, con un espectacular riff de guitarra, mientras “Love ain’t for keeping” tiene un gran estribillo y un espectacular trabajo de la base rítmica, sobre la que se dibuja un notable trabajo de guitarra acústica. “My Wife” es como se expresó, el único tema que no pertenece a Pete Townshend sino al bajista John Entwistle y no desentona en un álbum notable, lo que no es poco decir, con influencias que van desde John Lennon hasta el Elton John de sus comienzos, con unos pegadizos arreglos de vientos. “Song is Over” comienza como una balada al piano hasta mutar hacia una enérgica declaración de principios rockera. El trabajo de batería es en este tema, como en todo el disco, sobresaliente. “Getting in tune” es una balada que va evolucionando desde su despojada intro de piano a la entrada de la banda completa de modo emocionante, con un sutil trabajo de bajo y la brillante participación del pianista invitado Nicky Hopkins, habitual colaborador de los Rolling Stones a lo largo de toda la década. ”Going Mobile” le sigue, optimista y luminosa, con un notable solo de guitarra con efectos y de teclados, para derivar en “Behind Blue Eyes”, una balada tocante y solemne que conserva intacta su calidad emocionante, bellamente cantada por el vocalista Roger Daltrey (en 2003 fue versionada por la banda Limp Bizkit, de moda en su momento).

Este maravilloso álbum tiene un cierre a su altura, con “Won’t get fooled again”, de más de ocho minutos de duración, con un trabajo de batería que es clásico y en el que se luce su desenfrenado y lunático baterista. En 1996 se lanzó una reedición remasterizada y expandida del álbum, con seis temas adicionales, algunos en estudio que quedaron fuera de la selección y otros en vivo. En 2003 por su parte se lanzó una edición De Luxe, doble, que incluía versiones diferentes de algunas de las canciones, extendidas o alternativas, sumado a un segundo disco en vivo, presentándolo en directo el 26 de abril de 1971 en un teatro de Londres.

Las ventas originales del disco fueron muy buenas, en una época en que los lanzamientos sobresalientes se superponían continuamente, alcanzando el puesto Nº 4 en los EEUU (donde vendería 3 millones de ejemplares, logrando la marca de triple platino) y el puesto Nº 6 en el Reino Unido, donde seguirían editando discos regularmente. En 1978 se produjo el fallecimiento accidental por sobredosis de pastillas del inolvidable Keith Moon, cerrando su etapa clásica, luego suplantado por el más convencional Kenny Jones, y continuaron girando y agregando discos a su dilatada carrera, mayormente en vivo y recopilatorios, aunque ninguno alcanzó los niveles de excelencia artística de este gran e inolvidable álbum.

Alejandro Jaureguy