De Bandas Uruguayas: Las Propuestas y Su Público

De Bandas Uruguayas: Las Propuestas y su Público

¿En qué medida la “fórmula del éxito” encontrada por una banda en cuanto a su sonido o tipo de música condiciona su futuro compositivo?

Esta nota estará centrada en la actividad de los grupos de rock nacional, ya que la realidad fuera de nuestro país, naturalmente es distinta. Con una industria discográfica desarrollada, en otras zonas del planeta los rumbos y los tiempos son diferentes. Sin entrar en el tema sobre la famosa fórmula mágica de la progresión de acordes creadora de éxitos, es interesante analizar el comportamiento de nuestras bandas y músicos ante el descubrimiento de una veta musical, aparte del comportamiento de su público.

Generalmente ocurre que los integrantes de una banda comparten algún tipo de gusto en materia de música que, más allá de las influencias que puedan recibir por lo que escuchan, los llevan a darle al grupo una orientación coincidente y a veces coordinada. El resultado obviamente termina siendo un estilo musical que en líneas generales enmarca la música que elabora la banda. Suele pasar que ese estilo, de alguna manera, es el sello identificador del grupo en sí mismo y con sus seguidores. En nuestro medio, muchas de las bandas las podemos asociar a un tipo de música determinado, el cual mantienen a lo largo de los años. Algunas otras han probado un cambio de rumbo o de propuesta, logrando a veces un mayor éxito, si es que esta última palabra se mide a través de la cantidad de entradas o discos vendidos.

Hay máximos exponentes en la perseverancia de la propuesta elegida, como son generalmente los grupos de metal o los punks. También existen otras tendencias musicales dentro de los grupos rockeros nacionales que, algunos casos, están más abiertos a determinadas evoluciones o cambios. Así mismo ocurre a veces que es un integrante de un grupo el que necesita diferenciarse del resto y busca un camino alternativo. Estas “disidencias” seguramente se deben a genuinas exploraciones que se sienten como necesarias por los músicos de nuestro medio. Y también existen los no pocos casos de abandonos por diferencias musicales: partidas forzadas por discordancias dadas por un golpe de timón que no necesariamente siempre debe ser violento ni imprevisto.

Ahora, ¿qué sucede cuando una simple innovación, que quizás sigue a algunas previas, provoca un cambio en el impacto que la banda genera en sus escuchas habituales, en los medios y además genera un nuevo público? Pues vamos en busca de la respuesta a esta pregunta inicial. Es inevitable pensar en los nombres de las bandas locales, pero no haré mención a ningún caso en particular.

Por suerte esta dirección compositiva, en nuestro medio, mayormente está en manos de las bandas, lo que le da cierto carácter positivo al no recibir presiones externas. Se puede decir que gozamos de un estado de autenticidad un poco inusual, que siempre fue uno de los puntos destacados de nuestro rock nacional.

En principio, no encuentro nada criticable al hecho de realizar exploraciones musicales que disten de la supuesta esencia de una banda. Pero he de reconocer que, como seguramente les pasará a muchos de uds., caigo en las generales de la ley cuando digo que me cuesta seguir los cambios de rumbo notorios, sobre todo en bandas que me gustan especialmente. ¿Es válido explorar otros sonidos? Por supuesto que sí, pueden considerarse parte de la evolución musical. Pero eso suele tener un precio un poco alto en lo que refiere a la fidelidad de los seguidores. A veces los cambios traen nuevo (y más) público, y el resultado parece favorable para todos. Algunos seguramente serán seguidores de inicio a fin, y otros nunca perdonarán lo que pueden llegar a tomar como una traición.

¿Por qué razón nos gusta y seguimos una banda? ¿Por sus integrantes y para ver cómo crecen musicalmente? Son un par de buenas razones. Pero también pesa y mucho la propuesta y lo que trasmiten, tanto en lo musical como en las letras. Si se pierde ese punto de contacto con el público, no habrá evolución ni crecimiento que asegure esa conexión, y la misma se perderá. En el mejor de los casos, será un nuevo comienzo para ambas partes, y el negocio saldrá bien para todos. Generalmente estos caminos nuevos que se inician no tienen retorno, y si de alguna manera se diera, no se garantizan ningún tipo de resultados. Tenemos varios ejemplos en el medio local.

Una banda que se mantiene fiel a su estilo en lo más estricto de la palabra, tendrá siempre su grupo de seguidores incondicionales, lo cual tiene su peso para ambos, demostrando que la conexión que los une está vigente y en esplendor. Algunos de los seguidores podrán tomar caminos alternativos en busca de nuevos sonidos, o siguiendo un proceso de supuesta maduración musical, pero el grueso seguramente se mantendrá.

El mayor riesgo a correr en estos casos de fidelidad extrema, es la repetición en varios sentidos, lo que puede terminar aburriendo a parte del público. De cualquier manera, siempre será imposible conformar a todos y tampoco creo que esa sea la idea válida. Si se busca conformar a un amplio abanico de gente, se corre el riesgo de abandonar muchos elementos valiosos por el camino.

La impresión que me queda es que como uruguayos valoramos mucho los resultados honestos. En la música, que en definitiva es una manifestación artística, la honestidad tiene un valor superlativo. Por esta razón, entiendo que siempre que la propuesta musical sea visualizada como honesta por parte del público, haya cambiado o no, el resultado será bueno, independientemente del camino que se tome.

                                                                                                          Ariel Scarpa