Hoy quiero hacerles partícipes involuntarios, como lo fui yo también, de una historia de amor trunca (o eso creo): la historia de Ruben y su interés romántico, a quien llamaremos la Señorita X. Todo comenzó sin saberlo, una noche cualquiera en casa, meses atrás. Quizás fue un sábado, aunque no puedo precisarlo con certeza. Tras la cena con mi esposa, no sé a santo de qué, comenzamos a hablar sobre viejas canciones de nuestra adolescencia y a buscar en YouTube sus videos correspondientes. Fueron pasando temas y más temas, mientras íbamos activando nuestros recuerdos y comentando sobre cada uno de ellos. Y así llegamos a Bravo…
De Cierto Sin Amor
en








