En tiempos de indefinición, de incertidumbre semántica, de exploración y cierto desfondamiento intelectual, el rock se ve inmerso en dicha confusión y sufre al menos una crisis identitaria, naufragando en la tempestad de los acontecimientos vertiginosos, en el mar de las dudas camufladas a veces de certezas, escudadas en la diversidad tolerante y complaciente que puede resultar más excluyente y fragmentaria que lo que se promueve en lo discursivo, donde sólo parece haber un lugar para la oda de la diversión, lo ecléctico se devora a lo disruptivo y la inmediatez desterritorializa la dimensión entre cultura y entretenimiento.

En 1964, Bob Dylan ofreció algunas reflexiones sobre la composición de sus canciones, en una entrevista a The New Yorker, mientras continuaban las sesiones de grabación de su cuarto álbum de estudio, Another Side Of Bob Dylan. «Las canciones son muy limitantes», dijo, en aquel entonces, el joven de 23 años. «Woody Guthrie me comentó una vez que las canciones no tienen que rimar, que no tienen que hacer nada de eso. Pero no es cierto. Una letra tiene que tener alguna forma de encastrarse en la música. Podés doblar las palabras y la métrica, pero aún así tiene que encajar de alguna manera».

La esquina de mi casa brillaba bajo el aguacero, la veía a media cuadra, sentado en las escalinatas de piedra, de la vieja casa de mis abuelos. Por un rato me mantuve distraído viendo cómo el peso de las gotas vencía a las flores de hibisco, rojas y más vivas que nunca, mientras ellas seguían allí, fuertes, a pesar del embate cruel del agua.

Proyecto 432 somos una banda audiovisual de metal y rock alternativo, formada en 2023. Nuestra propuesta es hacer música en una afinación que beneficie nuestro estado de ánimo y desde lo poético, aportar una visión crítica del mundo.

Casi las diez de la noche de un viernes cualquiera, antes de que cierren sus puertas los supermercados de barrio. Y se  extienda como una colcha azul luminosa la otra noche de Maroñas. La de los paseos perdidos, buscando una pitada mortal que nunca llega, la droga de la eterna fisura, la angustia sintetizada. Los coches de alta gama desentonan sobre el pavimento partido, frenan, aceleran, queman gomas, se ríen, la nueva clase social del Montevideo desdentado y duro.

Hoy les voy a hablar de una de las bandas de la generación Graffiti, que si bien no logró el reconocimiento que se merecía en su momento, supo dejar su huella y adquirió su verdadera dimensión con el correr de los años. Pablo Rodas y Álvaro «Willy» Otero son los fundadores de Neoh 23, compañeros de clase del Liceo Dámaso de Montevideo, que tuvieron la idea de formar un grupo de rock. Ambos invitaron al batero Ángelo Carriero, formando de esa, manera un trío.

La idea de que una persona pueda albergar dos identidades ha generado fascinación durante milenios. En el siglo XIX, Sigmund Freud introdujo el concepto alter ego en el imaginario colectivo (a partir de sus estudios sobre los trabajos de hipnotismo realizados por el Dr. Anton Mesmer). En la actualidad, dicho término se utiliza para describir una segunda identidad, diferente a la del día a día.