Pocas ideas funcionan mejor que el misterio: lo poco o nada explícito, aquello que exige ser descubierto. En un mundo dominado por la imagen y la sobreabundancia de palabras, todo lo que se sustrae a esa lógica tiende a generar un interés mayor. Esa misma lógica del ocultamiento y la sugerencia parece haber guiado en muchas ocasiones el trabajo de Peter Saville, probablemente el diseñador de portadas más influyente de las últimas décadas, aunque su producción más decisiva se concentrara a finales de los años setenta y durante los ochenta, en su etapa para la discográfica Factory Records.

En las costas de Bering la mar se embravece, y los atuneros saben que pronto los golpeara el vendaval. Josecito nació en Nuevo México y no recuerda cómo llego hasta allí. Tratando de no enredar sus pies entre los hilos de la red, va recogiendo la malla antes que se desate el infierno.

A principios de setiembre de 1984, en las oficinas de Orfeo en la intersección de las calles 18 de Julio y Paraguay, se define para el próximo mes de octubre una sesión de grabación en vistas de la edición del debut de Estómagos en formato simple 7”. El mismo sería un adelanto del primer álbum de la banda y sería utilizado como herramienta promocional.

Formados en Portland, Oregón, a principios de la década de 1960, The Kingsmen fueron una banda estadounidense de garage rock que alcanzó notoriedad gracias a su estilo enérgico y directo. Aunque comenzaron tocando covers de rock and roll clásico y rhythm and blues, su versión de «Louie Louie» los catapultó a la fama casi instantáneamente.

El recientemente publicado Anthology 4 de The Beatles, nostalgia mediante, se transformó en un nuevo argumento para aquellos que suscribimos a la teoría “Paul está muerto”. Las principales diferencias en la voz de Paul McCartney registradas al hablar y cantar en las tomas de varias canciones incluidas en el Anthology 4 (al igual que en las tres entregas anteriores) son una evidencia más de que existe un antes y un después de 1966.

2025 ya es historia y muchos de los discos que me acompañaron este año son también historia, una historia siempre accesible para todo aquel curioso de escuchar, de tomarse el tiempo para investigar, una historia que abre infinitas puertas a infinitos mundos sonoros. Como en cada una de mis listas anuales hay viejos lobos conocidos, músicos que van dejando la carga de ser promesas y por supuesto nuevos descubrimientos. Seguramente (es un hecho) que en este resumen de mis favoritos del año no encontraran fenómenos masivos, cosa que no es a propósito, pero la verdad, a medida que pasan los años el mainstream se ha transformado en un monstruo segregador de vejetes como yo, y para serles sincero, puedo vivir perfectamente en el nicho que se me asigne.

Cada diciembre llegan dos acontecimientos que alteran la pasividad montevideana: La Bajada y el Wrapped de Spotify, rituales colectivos tan inevitables como patéticos que nos recuerdan quiénes somos. A La Bajada ya le dediqué una columna entera por lo que en esta oportunidad me centraré en el Wrapped, resumen que Spotify ofrece a cada usuario con sus canciones más escuchadas del año, datos y conclusiones por doquier.