No el vacío físico cuántico, el interestelar que de hecho según las emanaciones de gases u ondas electromagnéticas tampoco lo es. ¿Es el “Bolsón de Higgins” el centro de un vacío desde donde se disparan los demás elementos? Desde tiempos pre socráticos lo hemos estando considerando. En relación al “espacio”, al entorno vulnerable que nos rodea poblado de habitáculos, ornamentaciones, elementos naturales o artificiales, ¿ese espacio ha sido o es “nuestro vacío” a reformular? ¿Y nuestro vacío emocional, el psicológico, el que suma perdidas y recuerdos cuando estos también se vuelven vulnerables, confusos, tergiversados? ¿Es esa partícula de Dios el vacío mismo, la oscuridad absoluta del agujero negro que se traga la luz y de tan acumulativo se transforma en nada?