Los ojos de María del Mar eran de un verde oscuro, malva, casi como el de las hojas de marihuana cuando están demasiado secas. Pero lo más bonito era su mirada, cuando al preguntarle algo te clavaba en tus pupilas esos ojos, mientras hacía una pausa, para luego responderte. La conocí una tarde de sábado en el Bar Jj en Villena, España. Lugar donde tras un amor, fui a vivir uno de los capítulos más interesantes de mi vida; casi tres años que incluyeron casamiento, divorcio, trabajo, amores, tristezas y alegrías.
La Mar Salá
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