¿Faul? (60 Años De Mentira)

El recientemente publicado Anthology 4 de The Beatles, nostalgia mediante, se transformó en un nuevo argumento para aquellos que suscribimos a la teoría “Paul está muerto”. Las principales diferencias en la voz de Paul McCartney registradas al hablar y cantar en las tomas de varias canciones incluidas en el Anthology 4 (al igual que en las tres entregas anteriores) son una evidencia más de que existe un antes y un después de 1966.

En las grabaciones más antiguas Paul tiene un registro vocal agudo que destaca frente a la voz más grave de John Lennon, mientras que en grabaciones posteriores a 1966 se percibe demasiado madura y con un timbre más grave. Te dirán que el paso del tiempo, el tabaco y el whisky han marcado el tono de su voz, cosa que llama la atención de cualquier escucha (con un mínimo de sentido común), por la temprana edad en que se evidencian los notorios cambios.

Las notas agudas de Paul McCartney (antes de 1966), suenan diferentes a las de los demás Beatles por tres razones principales que interactúan: fisiología / estructura vocal, técnica /elecciones estilísticas, y contexto de grabación/arreglos.

McCartney era un tenor natural con un registro agudo brillante y flexible; Lennon era un barítono con un timbre más ronco y nasal; Harrison se situaba entre ambos con una voz ligeramente más fina. Estas diferencias innatas hacen que tonos idénticos suenen distintos. McCartney solía colocarse más adelante y usaba con frecuencia una resonancia de pecho más fuerte al escalar, conservando la potencia sin quebrarse, lo que produce un tono agudo más claro en comparación con el enfoque de Lennon, más entrecortado.

Para alcanzar las notas agudas, McCartney cambiaba a un registro con una aducción firme y un cierre eficiente, lo que produce un tono concentrado y sostenido en lugar de la textura entrecortada y áspera que se escucha en otros miembros. McCartney era capaz de producir notas agudas y sostenidas con poca tensión audible.

También manejaba un falsete controlado para líneas muy agudas y suaves; por ejemplo, pasajes de «Yesterday», cambiando deliberadamente de registro para lograr un efecto expresivo. De hecho, todos los cantantes de los Beatles usaban diferentes registros con fines expresivos, por lo que los oyentes perciben texturas diferentes. McCartney modificaba las vocales y las abría en los tonos agudos para que se mantuvieran afinadas; esto altera el tono percibido en comparación con alguien que mantiene vocales más cerradas.

En las tomas de estudio y en las presentaciones en vivo, McCartney solía cantar muy cerca del micrófono con una fuerte proyección, lo que enfatiza ciertos armónicos y reduce la respiración. Lennon a veces se alejaba o usaba una colocación diferente del micrófono, cambiando el timbre grabado. Las grabaciones de los Beatles utilizaban pistas dobles, ecualización, reverberación y compresión selectiva. Los productores podían potenciar los armónicos superiores en las partes de McCartney o superponer su voz para crear un sonido más claro y agudo.

Obviamente, McCartney solía cantar melodías en tonos más agudos, mientras que Lennon o Harrison interpretaban partes armónicas más graves; el rol que se escucha con mayor intensidad afecta la diferencia percibida. En las armonías, la línea superior de McCartney suele ubicarse en un registro más fuerte y expuesto. Sus notas agudas eran utilizadas para momentos líricos y expresivos; en ese contexto se percibe un timbre claro, vibrante y juvenil. Los oyentes disfrutan las líneas principales melódicas y suaves de McCartney; al compararlas con el tono crudo de Lennon o la nasalidad de Harrison, el contraste se amplifica.

De todas formas, el principal argumento que se debe manejar al afirmar que Paul, después de fines de 1966, tras su muerte, fue sustituido por otra persona, no es el cambio en su voz, sino la pérdida de su poder compositivo, cualidad única e innata imposible de emular. Cuesta creer que alguien que, en tres años, compuso decenas de mega éxitos, en sesenta años no haya podido componer una sola canción a la altura de sus credenciales históricas. (“Say, say, say” fue compuesta por Michael Jackson).

Después de 1966 cualquiera del resto de las agrupaciones del Merseybeat lograron composiciones más exquisitas que Los Beatles pero no contaron con el aparato de marketing de los institutos de ingeniería social ni con la fama de los Fab Four. Incluso Los Shakers lograron eclipsar a sus referentes, según Spinetta y García. Lo único claro es que con Lennon, Brian Epstein y el Dr. Asher vivos, a tenor de las circunstancias, la verdad hubiera salido a la luz hace rato…

Lic. Hugo Gutiérrez