The Georgia Thunderbolts – Can We Get A Witness (2021)

Tiene uno la tranquilidad que la cadena del rock, a pesar de todos los embates que el mismo está padeciendo en estos últimos años, así y todo, no se corta y logran nuevas bandas levantar esas viejas banderas y aggiornadas a este siglo, logran engrosar la misma con nuevos eslabones duros y firmes como una “roca”.

En esta oportunidad, la banda que presentamos tiene muy corta vida ya que surgió en el año 2015, pero no fue sino hasta mediados del año 2020 que sacan crescendo un EP y unos meses después un LP, pero de forma independiente y no oficial.

El disco que cuenta como debut es el que hoy reseñamos y que salió a las disqueras hace una semana y que lleva por nombre Can We Get A Witness, en una edición en vinilo y CD del álbum, y otra edición especial con el tema extra «Better run from the beast», la cual estará disponible a partir del 26 de noviembre.

La banda es de la zona de Rome, en el estado de Georgia en las proximidades de los Montes Apalaches, siendo musicalmente un combo de rock sureño, con influencias naturales del blues y el folk pero con retoques, obvios de este siglo en el que vivimos, de pinceladas de alternativo y sobre todo mucho hard. Es un quinteto conformado por TJ Lyle en voz y piano, Riley Couzzourt en guitarra, Logan Tolbert también en guitarra, Zach Everett en el bajo, armónica y teclados y Bristol Perry en la batería.

Según declaró el vocalista, la banda va “por ese sonido clásico y atemporal con un toque moderno y una actitud más nueva”, “Todos crecimos con la música rock”. Los músicos compartieron una amplia gama de inspiraciones, desde el gospel del sur hasta Hank Williams Jr., Neil Young, Waylon Jennings, Ozzy Osbourne y por supuesto, Allman Brothers y los Lynyrd Skynyrd.

El título del álbum, Can We Get A Witness, representa «superar los obstáculos en la vida», dice el vocalista TJ Lyle. «Todo el mundo tiene sus altibajos, pero es la forma en que perseveras y prosperas a través de la adversidad lo que muestra tus verdaderos colores… La canción “Can I get a witness” es una declaración que se dirige a cualquiera que tenga el deseo y la fe en sí mismo y en los demás para tener éxito».

El disco arranca a pura adrenalina, como para dejarte bien en claro desde un principio cuál es el sonido que la banda te presenta. El tema “Take it slow” musicalmente no hace honor a su título dado que es todo un rock duro y crudo con un riff bien pegadizo como para hacerte saltar de la silla, patear el bowl de acaramelado el pop, apagar la pasta base de Netflix y comenzar a peludear, seas o no un beneficiado con frondosa cabellera.

Como para que esto no decaiga y continuemos en alto vuelo, a continuación: «Lend a hand» comienza pisando fuerte sobre un ambiente pantanoso con otro pegadizo riff para presentarnos un estribillo lleno de coros bien limpios, donde el solo que efectúan los guitarristas Couzzourt y Tolbert te sacude la modorra y te arranca del piso a volar por las nubes.

A continuación, lo que para la banda es su himno: «So you wanna change the world». Es una canción de medio tempo que llega en el momento justo luego de dos tracks duros y directos, para demostrarte que también tocan un excelente blues donde te ofrecen un excelso trabajo de la guitarra líder y que aparte, la letra envía un mensaje positivo a todas las personas, jóvenes o no y en todas partes del planeta, en cuanto a que nunca es demasiado tarde para hacer de nuestro mundo un lugar mejor para todos. Te sugiere la banda: “Manténganse positivos, humildes y ámense los unos a los otros. Ese es nuestro lema. Cambiemos juntos nuestro mundo un día a la vez”.

“Looking for an old friend” fue la primera canción escrita por el grupo con un sentido de escapismo de este mundo al revés que padecemos, en donde las vibraciones positivas son una puerta de cambio y una muy bienvenida distracción. La canción, donde por primera vez en el disco podemos sentir las delicias del slide, se para ante uno de forma simple con una delicada melodía sureña, que según palabras de Tolbert: “Al entrar en contacto con ella debería ayudar a traer ligereza y borrar algo de la tensión que nos deja la rutina”.

«Spirit of a working man» encarna todas las cualidades y el ADN de los integrantes de los Thunderbolts. El cantante TJ Lyle aporta una combinación increíble de pasión y fuerza a su voz, siendo un tema con una fuerte y marcada base de fuertes golpes a los tambores, lo que otorga una sonoridad grandilocuente.

Lo que viene a continuación, que no te agarre distraído, porque podés sufrir un repentino desmayo o así sea un estrepitoso golpe al caérsete las medias. Conste que te lo advertimos. Una bien hard y ardiente versión del súper híper clásico «Midnight rider» de los Allman Brothers Band, que te deja atónito y como si hubieses usado el bidet por más de una hora, terriblemente “anonadado”.

Acto seguido, otro cover, en este caso del clásico “Be good to yourself” de Frankie Miller, el cual obtiene una remosada capa de rock ‘n’ roll, aggiornada pero sin oscurecer su bella melodía clásica y conmovedoras sutilezas de antaño, siendo en definitiva unas robustas pero amorosas manos quienes la interpretan.

Para «Half glass woman» volvemos a tener primordialmente una harmónica que sobresale para conjugar en una pieza mezcla de rock y blues de fuerte energía.

“Dancing With The Devil” tiene un ritmo seductor y en donde el mayor aporte lo hace el bajo, y es brindado por una línea de bajo que fluye y refluye. “Lend a hand when you feel down”. Una vez más, prácticamente prendieron fuego a los diapasones.

“Can I get a witness” lleva el emblema de la vida verdadera, y esa idea da un paso más allá y se convierte en una rebelión contra aquellos que dudaban de ti. Las guitarras se unen en un frenesí que hace que tus caderas se muevan a ritmo. Aquí escuchas otra demostración del gran dueto que son Couzzourt y Tolbert, quienes sin avisarte te patean la cabeza con su diálogo musical de notas y escalas sobre sus respectivas cuerdas.

Otro muy lindo riff rockero da comienzo a «Walk tall man», una canción positiva y alentadora que trata sobre intentar ser la mejor versión de ti mismo y que nos muestra el alto nivel de ejecución de la banda. «It’s alright», la cual fue lanzada como single de adelanto del disco en el mes de setiembre, es otra canción relajada y muy pegadiza que sería genial para una cálida noche de verano (así como muestra el video), y aunque no es lo suficientemente campestre, sí es un rock que saca lo mejor de ellos.

Para el final el disco nos ofrecen el tema «Set me free», el cual también fue el cierre del EP de la banda de agosto del año pasado. Esta canción es un resumen claro de todo lo que la banda con anterioridad nos ofreció musicalmente en la placa. Es un potente tema blusero con un toque de rock clásico donde Lyle, se luce con sus mejores lamentos y muestra un lado que hasta ahora no habíamos sentido de la banda. Otro tema lento pero tal vez sea éste uno más deliberado, porque mantener el interés del escucha durante siete minutos para un rock en el siglo XXI, hace que se precise más que un riff increíble. Aquí tenés sentimiento, pasión, un solo evocador y un épico final in crescendo con el aullido final de TJ.

En fin, lo que se puede agregar es muy poco a todo lo ya mencionado. Por lo que resta tan sólo que te dispongas a escuchar este discazo de una banda muy prometedora, que agarra sin miedos el estandarte del rock clásico, sureño, y del blues y sin titubeos sabrá portarla por varios años más para engrosar cada vez más las grandes listas de la mejor música, cuándo no, el rock. ¡¡¡¡¡A disfrutar!!!!

Tomás Cámara