Dirty Honey

Estos tiempos de pandemia tienen como alguna de sus consecuencias naturales, debido al encierro y poca movilidad de las personas, una baja en la producción de bienes y servicios los cuales pueden verse afectados en distintos grados sobre cada uno de ellos. Particularmente, y para el caso del arte musical, este tipo específico dentro de la histórica categoría de las “7 bellas artes” en cuanto es fuente de creación y representación de sonidos con armonía y melodía debido a la ejecución de uno o más instrumentos, parecería que se ha visto afectada por este parate de los seres humanos. Pero, y en contra de esta sensación, agradecemos tener lo que marca la realidad y lo que viene sucediendo dados los múltiples lanzamientos de discos de esos últimos meses, tanto de bandas consolidadas, de otras que se encuentran dando sus primeros pasos, así como en el caso de hoy es el debut para una de ellas con el lanzamiento de su primer LP.

La banda en cuestión es Dirty Honey, la cual se formó en la ciudad de Los Ángeles, EEUU, en el año 2017, siendo sus fundadores los músicos Marc Labelle en la voz, John Notto en guitarra, Justin Smolian en el bajo y como batero, Corey Coverstone. La propuesta es de un rock clásico de los años ’70 con toques de hard de los viejos Led Zeppelin, más obvias influencias de Aerosmith, AC/DC y hasta de los Guns N` Roses. “Me encantan Aerosmith, los Black Crowes, Guns N’ Roses, AC/DC, Led Zeppelin, Audioslave, Pearl Jam… me encantan todos. Cualquiera que rockee. Sin duda, los que más veces he visto son Aerosmith. Tal vez entre 20 y 25 veces por ahora”, declaró el cantante. Mientras que el guitarrista llegó a la ciudad californiana desde Maine, con el objetivo de emular a Axl Rose, el cantante de su banda favorita, según manifestó cuando empezó en el grupo.

La banda parece tocada por una varita mágica ya que logró algo inesperado y hasta el momento nunca antes obtenido por grupo alguno. Dirty Honey tuvo un gran éxito en 2019 con el lanzamiento de su sencillo debut, “When I’m gone”, el cual se convirtió en la primera canción de una banda sin el respaldo de sello discográfico alguno en alcanzar la lista Mainstream Rock de Billboard. Los laureles continuaron con su EP homónimo, lo que les provocó que pudiesen ser teloneros de bandas como The Who, Guns N’ Roses, Slash ft. Myles Kennedy y Alter Bridge.

El álbum debut homónimo fue lanzado el pasado el 23 de abril de 2021, siendo producido por Nick DiDia, quien trabajó para bandas como Rage Against the Machine y Pearl Jam, a quienes también les produjo su EP homónimo de 2019.

Pese a no ser originales, no por ello dejan de ser extremadamente interesantes, pegadizos y efectivos. Porque tienen todo el derecho de ser fans de los grupos que deseen y eventualmente de mostrar esas influencias en sus creaciones. Pero hay que destacar que, novedosos o no, te gusten o te desagraden, saben hacer bien su trabajo de brindarte un bonito RNR.

Porque LaBelle tiene un tono de voz clásico para el tipo de rock que canta. Su voz es rasposa, aguda, fuerte y con chillidos de los legendarios Plant, Tyler y Rose. Más a su vez, Notto demuestra su admiración por Slash y lo bien que sabe tocar su guitarra Gibson Les Paul, la misma que usa su ídolo y a la cual le saca partido regalándonos buenos riffs y líneas de rock y blues. Por su parte, el bajista Justin Smolian es quien demuestra su admiración por los Guns al punto que si le agregas una galera, te lo confundís con Saul Hudson. Mientras que el baterista Corey Coverstone fija la sección rítmica con mucha calidad.

El primer tema del disco es “California dreamin”, una canción bien lograda, muy rockera, con una guitarra ardiente y ganchos pegadizos. La canción habla de la ilusión de posibilidades que puede ser el Estado de California, aunque en realidad en muchos casos no lo es para todas las personas, mientras que para ser justos, el video te muestra lo bueno, lo malo y lo feo del Estado. El guiño a las bandas de sus amores es patente desde el hecho que si escuchás el tema un poco distraído, pensás que son los Black Crowes. Más, a su vez, lo magistral es ver el video de la canción y la parte en que Notto ejecuta el solo, que trae una reminiscencia del que Slash ejecuta en uno de sus videos, que es increíble. Te dejo de adivinanza recordar a qué canción de los Guns hace referencia este solo. En los temas que prosiguen puede sentirse la influencia del dúo Tyler-Perry, ya que en “The wire”, “Tied up” y en “No warning”, los riffs son bien marcados y suenan al hard de aquella legendaria banda.

En orden de demostrarnos cuáles son sus bases musicales, podríamos continuar con que en “Take my hand” resaltan su gusto por los Zeppelin, mientras que en “Gipsy” y “The morning”, la influencia de los hermanos Young es para hacerte caer las medias. Y como si toda esta ensalada fuese poca o escasa de variedad, para el cierre del disco la cocarda la obtienen con “Another last time”, donde asoma un toque a los hermanos Allman o de los Van Zant en una balada preciosa de refinados toques de blues y rock sureño.

En resumen, nos encontramos con una banda que nos ofrece una versión rejuvenecida y refinada, 2.0 dirían los ingenieros de software, de un viejo estilo de rock, dado que no se propusieron a inventar la pólvora, sino a tocar lo que más les gusta dentro de un marco y parámetros existentes.

No se ilusionen con espejitos de colores y crean que han descubierto el elixir del milenio o la penicilina para los pájaros de “mal agüero” de que el “rock ha muerto”. Dirty Honey no es la locomotora hacia nuevos caminos, destinos desconocidos o la originalidad en obras musicales, pero eso no obsta a que haya mucho para encantrse y disfrutar de un rock fresco, de estos tiempos difíciles y grises de estos últimos años donde la pandemia te tira para atrás, o peor, te tira para abajo donde solo podés encontrar mugre, parásitos, desesperación, reggaeton, pop latino y trap…

Entonces, si con los vientos en contra de estos flagelos mundiales, tenemos la suerte que otro grupo de muchachos se arriesgan a enfrentarlos y se suman a la ola del Milenium Rock con precursores como los Black Keys, Royal Blood, The White Stripes, The Arcs, Jack White, de entre otros, no debemos desaprovechar la oportunidad que el destino nos pone delante de disfrutar de la continuidad del rock.

El mundo estaría mucho mejor sino dedicáramos más a escuchar que a hablar. Tenemos dos oídos y una sola boca. Por algo será.

Tomás Càmara