Autogestión: Una Piedra (Temporal) En El Zapato De La Gran Industria Discográfica

Vuelvo a la economía; pero comienzo explicando el título de este artículo, si os parece. Una piedra en un zapato es un problema de relativamente fácil solución: Te quitas el zapato y adiós piedra; pero hasta que puedas hacerlo, te hace bastante daño. ¿Verdad?

Los Beatles fueron de los primeros en darse cuenta de que necesitaban autogestión. Se habían convertido en una rara avis: un grupo que grababa discos, pero que en 1965 había declarado que no volvería a tocar en vivo. Estamos en 1968 y los Beatles habían cumplido su promesa a rajatabla.

Por suerte para su discográfica, los cuatro de Liverpool vendían millones de discos sin tocar en vivo; si no fuese por eso les habrían echado del sello hacía rato. Pero dicha negativa a tocar en vivo no sólo respondía a causas estrictamente creativas o musicales; los Beatles también querían alejarse de la industria de la música. Ellos sólo querían componer música, grabarla y editarla. Sin A&R, manager, ni Productor Ejecutivo (ver artículos de Gabriel Brikman en esta misma revista).

Llegaron a fundar el sello discográfico y se llamó Apple Records, como todos sabemos. PERO NO PUDIERON AUTOGESTIONARSE, pues tenían contrato en vigor con otro sello. Eso sí, como eran los Beatles, se les permitió que los discos editados por su vigente discográfica llevasen el logo de Apple; pero dicha obra jamás perteneció a Apple. El sello aún existe hoy en día y es el propietario, eso sí, del material filmado y video clips del grupo. NADA MÁS.

Por tanto, Apple Records jamás pudo ser aquello para lo que había sido fundada: el vehículo para la autogestión creativa de los Beatles. La gran industria feliz, como podéis imaginar, pues pudo mantener en su fondo editorial a quien entonces seguía siendo uno de los grupos más famosos y que más vendía de todo el mundo. La felicidad les dura hasta el día de hoy, pues la situación legal / contractual no ha variado después de más de 50 años.

Pero quedémonos con un recuerdo positivo, y además bastante emblemático: el primer proyecto fue la película y álbum Magical Mistery Tour. No era la primera película de los cuatro de Liverpool, pero el disco original es novedosísimo y MUY diferente a todo lo visto anteriormente. Un álbum doble, pero que en realidad está formado por dos simples, y no dos LP. Lleva también un librillo con fotos de la película y doble hoja central con las letras. Cuidando al melómano, al cliente. Dándole un producto excelente en todos sus aspectos.

La reedición es un disco de vinilo al que se le añadieron otros temas que habían sido previamente editados. Dicha reedición es en mi opinión un asco, pero claro Apple Records jamás fue dueño de esa obra musical. SÓLO LO ERA DE LA PELÍCULA.

Por tanto, dicha reedición es la consecuencia de la situación de cautividad contractual existente. Ni más ni menos.

Los Rolling Stones sí que lograron autogestionarse durante años. Su sello ROLLING STONES RECORDS nació al expirar su contrato inicial con Decca, en 1970, y cumplió su función al pie de la letra hasta finales de los 80s. Para entonces, las tumultuosas relaciones entre Jagger y Richards y el ser casi 20 años más viejos, les hicieron volver a arrojarse en los brazos de la gran industria. Su primer disco en su propio sello fue Sticky Fingers, con su portada con la cremallera de Warhol. Una obra de arte en todas sus manifestaciones (¡¡¡Perdón Deqo!!!).

Sus discos desde los 90s en adelante llevan el logo de Rolling Stones Records, pero la propiedad legal de dichas grabaciones pertenece a otro sello. Lo que ya no sé es si habrán pensado que no tenían otro remedio, o si les era más cómodo, o más beneficioso económicamente. Sólo ellos lo sabrán.

 

Algo ciertamente excepcional y casi puntual en la industria, es el caso de Led Zeppelin. Ellos lograron autogestionarse casi a la perfección, conducidos por la férrea mano de su amigo / manager (en ese estricto orden) Peter Grant. El sello se llamó Swan Song, y en la fiesta de inauguración, Peter Grant dijo que lo fundaban pues estaban hartos de tener que discutir y negociar con el sello discográfico las portadas de los discos.

Hay mucho de humor ingles en dicha frase, pero también hay bastante de cierto. Como hemos dicho en otro artículo, Led Zeppelin tiene varios de los discos más vendidos jamás, grabados en los 70s. ¿Va a venir un iluminado de un sello discográfico a decirle a Page cómo grabar, o al grupo, qué portada poner y cuál no? Por favor…

Su primer lanzamiento fue Physicall Graffiti. El amor a la obra y al público siempre primero. Portada también novedosísima para la época, con las ventanas recortadas cuyo fondo cambia según gires los sobres internos de los dos discos.

Con la muerte de John Bonham, la disolución de Led Zeppelin, y el empeoramiento de la salud de Peter Grant, el sello dejó de tener sentido y de existir. Pero eso sí, luego de haber grabado su primer disco solista en Swan Song, Robert Plant grabó los subsiguientes en su propio sello: Es Paranza Records. ¡¡¡POR ALGO SERÍA!!! Pero ciertamente intentó mantener la independencia en su actividad artística.

Deep Purple fundó con la misma intención su sello Purple Records. También cumplió perfectamente su función hasta la primera disolución del grupo, aunque se mantuvo y editó obra de sus ex miembros durante algún tiempo. Quedémonos con el primer lanzamiento de Purple Records: Machine Head.

Gracias a su sello y autogestión, la primera grabación de lo que es uno de los riffs más emblemáticos de la historia del rock (“Smoke on the water”) permaneció en manos del grupo durante muchos años. Al regresar en los 80s, Purple lo haría vía el mismo sello que editó a Rainbow. Misma historia, mismo final que con los Stones, como acabamos de ver.

 

Para finalizar (aunque seguro se quedan varios sellos pues esta lista dista muchísimo de ser completa, ni pretende serlo), Emerson Lake & Palmer y su sello Manticore. Cuando la industria musical comenzaba a hartarse de EL&P en particular y del entonces llamado rock sinfónico, ellos quisieron montar un sello que se dedicase a ese tipo de música. Su primera entrega fue el inmortal Brain Salad Surgery, con su portada por H.R. Giger; una de las mejores y más disruptivas y rompedoras que se han hecho jamás. Incluye poster triple troquelado, que si lo pliegas, puedes ver la cara de cada miembro del grupo a través de cada uno de los trozos recortados.

Cumplió su función pero duró poco. El sello reabrió en 2017, pues al morir Greg Lake en Diciembre de 2016, dejó por escrito su voluntad de que el sello volviese a operar; y lo mas importante, dejó orden de que se dedicase a aquello para lo cual había sido creado. Editar y difundir el llamado rock sinfónico.

La gran industria musical se salió con la suya; pues todos los artistas mencionados (excepto Led Zeppelin) regresaron a sus brazos. ¿Acierto? ¿Error? ¿Dónde está ahora esa industria discográfica? Juzgad vosotros mismos.

No entraremos en el porqué del fracaso económico-financiero de esos proyectos de autogestión. No tengo los balances, que si no, los analizaría con mucho gusto. Es el trabajo que tengo y que me da de comer. Pero no hace falta ser contador ni economista. Las empresas nacen por la caja (el capital aportado) y mueren por la caja (falta de dinero). Eso pasa cuando el dinero que entra es inferior al dinero que sale, durante un período prolongado de tiempo.

Se atribuye al estilo de vida de la estrella de rock el pecar de gastar más de lo que gana (cosa en varios casos cierta) y por ende se deduce precipitadamente (y mal, en mi opinión) que será esa la causa de que la mayoría de esos sellos ya no existan (Apple sí existe todavía).

¿Pero qué es lo que pasó en realidad? Jamás lo sabremos. Sólo que la gran industria discográfica tenía varias piedras en el zapato (de distinto tamaño) pero como sea, logró quitarse el zapato, y luego ya no tuvo piedras.

En mi opinión, y así será hasta que me muera, AUTOGESTIÓN. Grabar lo que el grupo estime pertinente, a su manera, ponerle su portada, y si es posible, hacer tú mismo la promoción y el management. Y no tendrás que soportar a ningún A&R manager, productor artístico ni productor ejecutivo.

Pero este artículo sólo pretende relatar brevemente esos intentos de autogestión de algunos grupos muy conocidos. La decisión de qué camino seguir, al final, está en cada artista, en cada persona.

¡¡¡¡Hasta otra!!!!

Ramón Aloguín