Sucia Esquina – Más de Mil Historias (2020)

¿Cómo debe sonar una banda para que pueda ser catalogada de rock? Es casi imposible ponerlo en palabras, por lo que siempre habrá que remitirse al sonido. Y Sucia Esquina lo cumple al 100%: está en cada rincón de este disco, en el sonido de los instrumentos base (guitarra, bajo, teclados, batería) y en los vientos complementarios, además de, por supuesto, la voz. Si a esto le sumamos buenas canciones, como es el caso, ¡tarea cumplida!

Más de Mil Historias es el segundo disco de Sucia Esquina, grabado en Estudio Peloloco por Emilio Ferraro y con la asistencia de Carolina Roballo, entre agosto 2018 y diciembre 2019. Fue mezclado también por Emilio Ferraro en estudio Peloloco, y masterizado por Martín Brizolara en Estudios Pink Noise, entre enero y mayo de 2020. El arte y diseño estuvieron a cargo de Mateo López y Gonzalo Carballido.

Bienvenidos al comentario de un disco redondo en toda su concepción, donde hay varios brillos que suman para potenciar el trabajo registrado. Muy buenas combinaciones de sonidos de todo tipo para lograr alcanzar la esencia rockera, cumpliendo con lo que hay que cumplir. Trece canciones componen este registro discográfico:

Los sonidos son inequívocos apuntando al rock. Una combinación permanente de instrumentos de cuerdas con los de viento, que a veces se alternan o se superponen, y logran una receta en cuyo producto final son 100% apreciables los componentes, apoyados eficientemente por las teclas y la bata. Esto es de destacar, porque en la combinación de tantos elementos siempre se corre el riesgo de que resulte en un entrevero inaudible, con una lucha por la preponderancia de uno u otro, aun dejando de lado las intenciones de lucimiento personal. Y en Más de Mil Historias el resultado es exactamente el opuesto, consiguiendo un equilibrio perfecto. La banda sabe para dónde va, y con ella se lleva a su público, en un viaje que resulta muy placentero. La voz rasgada de Santiago termina poniéndole el broche a la propuesta, resultando como la más adecuada para lo buscado. La letras son para escuchar y repasar, con buen impacto, y que calzan a la perfección en la propuesta.

El viaje comienza con “Vuelvo a caer”, y lo deja muy claro desde el principio. Ahí ya la banda muestra todo el potencial, lo que reafirma con el paso de las canciones. Le sigue “Perdido en el tiempo”, que continúa la línea y la profundiza. “Blues de la Cenicienta” trae otro clima donde también se explotan las combinaciones y alternancias sonoras. “Pinocho (viejo hospital)” arranca allá arriba y ahí se mantiene, seguido de un temazo como es “Bulevar”, una de esas canciones mágicas a las que no parece faltarle ni sobrarle nada; un punto alto del trabajo. “Mil historias” es parte del título del disco y completa la primera mitad de temas, desembocando en “Soñando”, otra joyita.

“Pariendo” es súper energética y pegadiza, efectivamente construida, con destacado riff y base; otro punto muy alto. “La canción” es la encargada de continuar, tarea cumplida con una buena letra. Y “Para bien” sigue aportando desde su lugar de un lindo tema. “Richards” retoma la energía y logra transformarse en un destacado, sumando los vientos al buen trabajo de las guitarras, desgarradas, por momentos. Desembocamos en “El oficio”, que va insinuando el final, de muy buena manera. El cierre queda en manos de “Blues del camino”, con el toque totalmente acústico propio de un muy buen corolario.

Seguramente el disco engloba más de mil historias, o por lo menos así se viven a medida que van pasando los minutos de escucha. Quien desee bañarse en las placenteras aguas de un rock completo en cuanto a instrumentación, muy bien interpretado, claro en su propuesta y con cuidado de su escucha, Más de Mil Historias es una buena alternativa.

Ariel Scarpa