Mark Lanegan en Montevideo

Seguramente la variada audiencia que llenó las instalaciones de La Trastienda Club el pasado 10 de setiembre jamás imaginó poder asistir a una presentación del gran Mark Lanegan, en Montevideo, con su respetable trayectoria rockera a cuestas, su inconfundible y cavernosa voz como personalísima tarjeta de presentación y sus bien llevados 53 años de edad a cuestas.

Nacido en Ellensburg, estado de Washington en 1964, Lanegan se hizo conocido en la fructífera era de eclosión del grunge de la primera mitad de los ’90s, liderando vocalmente a los Screaming Trees, que llegaron a editar siete álbumes entre 1986 y 1996, cosechando una respetable cantidad de seguidores y buenas críticas, pero nunca el mismo suceso comercial de las bandas de la vecina Seattle (como Nirvana, Alice In Chains, Soundgarden). Desde la disolución de la banda, Lanegan se dedicó a incrementar lenta pero incesantemente su producción como solista, que se inició en 1990 con el álbum “The Winding Sheet”, y alcanza la cifra de 16 álbumes de estudio (incluyendo discos a dúo con Duke Garwood y con Isobel Campbell, ex Belle & Sebastian) y una jugosa recopilación. También ha sido frecuente colaborador de bandas y artistas amigas, desde Mad Season, Moby, Queens of The Stone Age y hasta P.J. Harvey.

Es una voz que hay que escuchar y que nunca se olvidará desde entonces. Grave, lúgubre y oscura como pocas, recuerda a Jim Morrison, Tom Waits o Nick Cave, pero sin dudas tiene su personalidad única, con letras melancólicas y propias de un poeta maldito y torturado. El tabaco y el alcohol parecen haber dejado su huella en esas cuerdas vocales. El show se abrió con La Hermana Menor como teloneros, en una potente alineación que incluía tres guitarristas en el escenario (incluida la de su vocalista, Tussi Dematteis) y recordaron en su estilo indie rock experimental a bandas legendarias como Sonic Youth o Yo La Tengo. Tuvieron su buena media hora sobre el escenario y se retiraron aplaudidos.

Lanegan se presentó en formato trío, de sonoridad austera pero efectiva, con el artista principal en voz (esto con mayúscula), con Jeff Fielder (guitarra, caja de ritmos, coros) y la belleza dark de Shelley Brien (teclados, coros). Esta última, actual pareja de Lanegan. Con un sonido íntimo con reminiscencias de blues en clave atmosférica y nocturna, sin estridencias, el show abrió con “When your number isn´t up” y tocó temas como “Goodbye to beauty” (del disco “Gargoyle”) , “The Gravediggers´s song”, “You only live twice” (cover de Nancy Sinatra) o “Sad Lover”. La presentación se extendió a lo largo de casi dos horas, con buen sonido y un correcto apoyo lumínico. Su pequeña gira latinoamericana los trajo también por Brasil y Chile, y luego siguieron rumbo a Australia. Dejaron sin duda un buen recuerdo por estas tierras.

Alejandro Jaureguy