Vigencia Del Rock

Seguramente todos ya hemos escuchado la sentencia de que el rock está desapareciendo en esta época. Basados en que no se difunde tanto como sucedía hace unos años, a los ojos del público común y corriente, el rock se está esfumando.

De alguna manera, tienen razón. Pero ¿qué es lo que está desapareciendo? Es cierto que últimamente no están surgiendo grandes bandas con propuestas interesantes o innovadoras; pero también es cierto que la industria discográfica ha dado un giro de 180 grados y orienta sus baterías a algún producto que sea más manipulable, barato y fácil, que es lo que las industrias en general buscan. En este panorama, el rock fue negocio para las discográficas hasta cierto punto.

Vale la pena recordar cómo se dio el surgimiento del rock inicialmente, así como las distintas corrientes dentro del mismo, que la industria supo atrapar y exprimir hasta la última gota. Ejemplos hay muchos, siendo quizás el movimiento punk el más ilustrativo del poder destructivo de la masificación que producen las discográficas y cómo son generadoras de productos que inevitablemente se alejan de la realidad inicial. Una y otra vez el rock se ha reinventado a lo largo de más de seis décadas, y en cada caso allí estaban las discográficas para hacer su trabajo y destruir en su proceso la esencia misma del movimiento que surgiera. Si bien sirven como aparente apoyo y difusión, no hay que olvidar nunca que para los sellos la música siempre fue un negocio.

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Esto es lo que ocurre también actualmente, las empresas buscan aumentar sus márgenes de ganancia produciendo música de laboratorio con productos finales muy estudiados, pulcros y vendibles. En una reciente publicación en Facebook, en referencia a la edición de una próxima caja con múltiples contenidos para “festejar” el aniversario de la edición de Apettite for Destruction de Guns N’ Roses, nuestro recordado Alfonso Carbone escribía: “No olvidar que hoy -y desde hace mucho- el rock dejó de ser lo que era para convertirse en una máquina de hacer dinero a como de lugar….. Salvo honrosas excepciones, obvio”.

¿Y el rock? El rock sigue su camino, como inicialmente, por fuera de esta máquina de destruir procesos creativos. Quizás podamos decir, entonces, que el interés ausente de las discográficas deja respirar por sí solo al rock, permitiéndole desarrollarse en los ambientes under donde se siente cómodo y de donde en realidad quizás nunca debiera haber salido. Quienes más sufren del abandono de los sellos son los grupos que en su momento dependieron de ellos para su desarrollo. Pero el rock verdadero, el que muchas veces se nos vende como alternativo, puede y necesita desprenderse de cualquier elemento que lo sujete y no le permita trascender en su esencia.

Aunque no suene en las radios, el rock de verdad sigue estando en los escenarios chicos, donde concurre el público que realmente está interesado en ver esas propuestas verdaderas -divertidas o contestatarias- cargadas de una autenticidad que hace a la esencia misma del rock.

Ariel Scarpa