Que 30 Años No Es Nada…

QUE 30 AÑOS NO ES NADA…

Una ola de regresos está haciéndose cada vez más fuerte en el panorama del rock nacional. Rockeros de la década de los 80 están volviendo al tapete por distintos motivos, y están marcando presencia en distintos medios.

A nivel de presentaciones en vivo, libros, grabaciones y prensa, hay un regreso a lo que fue el segundo movimiento de rock, correspondiente al período ubicado entre el año 1983 y principios de los 90. Es interesante investigar el porqué, ya que no es algo que se haya programado, sino que surge espontáneamente y por distintos canales.

En lo que tiene que ver con los regresos, Zero es un buen ejemplo del título de esta nota. Habiendo recuperado a Leonardo García, una de las mejores voces de la época, están saliendo nuevamente al ruedo con una propuesta interesante. Otro ejemplo a destacar es el Peyote Asesino. Si bien el grupo surge en el año 1994 (le faltan algunos años para que sean 30) y ha tenido alguna presentación esporádica desde su disolución (Pilsen Rock, Teatro de Verano) es un claro ejemplo de esta movida particular. Ellos han vuelto con una frecuencia que los muestra como un grupo activo, a través de sus presentaciones en el Teatro de Verano, La Trastienda y Montevideo Rock. Incluso trabajando en temas nuevos, a pesar de no tener la dinámica clásica de ensayos de un grupo de rock.

Peyote

En materia de libros, la edición de Errantes marca un inicio de la retrospectiva que luego tendrá algunas otras aventuras editoriales. El trabajo presentado en Errantes da cuenta someramente de los que fue el movimiento de la época, con un detalle y un profesionalismo en el tratamiento de la temática que da gusto leer. Otro ejemplo es Tango Que Me Hiciste Mal, de Gabriel Peveroni, juntando pasado y presente de la banda más influyente de aquella época, Los Estómagos.

Si se nos permite, nuestro regreso a poner en letras la temática del rock, y en especial la del rock nacional, también es un regreso impulsado por varios factores, entre ellos la página de Facebook de nuestra revista original, Sólo Rock.

El resurgimiento a nivel mundial del formato vinilo, tiene en nuestro país también su repercusión. En las nuevas – viejas ediciones, podemos encontrar discos editados originalmente en el período que nos ocupa. De más está decir lo interesante de este capítulo.

Los factores determinantes de este fenómeno pueden ser varios. Uno de ellos es que los que participaron en el movimiento de la época de distintas maneras, encuentran ahora diferentes espacios donde recordar lo vivido y dejar de manifiesto lo importante y, en muchos casos, lo fermental que resultó en su momento. Hacer una retrospectiva después de transcurridos unos cuantos años no siempre asegura que los resultados sean buenos. Ha pasado y seguirá pasando que esas retrospectivas a veces sólo sirven para confirmar que ni siquiera vale la pena volver a recordar. No es este el caso con lo que está ocurriendo con el rock uruguayo de los 80. Lo regresos están siendo muy bien recibidos por quienes vivimos aquel momento y por quienes sólo tuvieron acceso a través de grabaciones y relatos orales o escritos. Y lo que resulta muy importante en este marco, es que se da mientras que los grupos actuales siguen creciendo y teniendo muy buenas convocatorias. O sea que no es por la falta de buenas propuestas que se está mirando hacia atrás, sino como una valoración de lo hecho antes. Quizás esto último tenga mucho que ver con el fenómeno, puesto que en aquella época todo aquel esfuerzo creativo fue bastante menospreciado por el público en general. Por supuesto que los fieles seguidores estuvieron apoyando, y seguramente ahora también lo estén. Pero la falta de reconocimiento en algo que fue representativo de gran parte de la juventud del momento, parece estarse tomando revancha… 30 años después.

¿Y ahora qué sigue? Por suerte tenemos este pasado, pero también tenemos el presente. Muy buenos ambos. Lógicamente esperamos la integración y la retroalimentación, algo que ya se venía dando con la actividad de grupos como Los Buitres, etc. que representan una continuidad. Pero quizás esto aún sea más interesante visto desde esta perspectiva: el rock uruguayo inicial de la década de los 60 surge y llega hasta los inicios de los 70, interrumpido por distintos factores, entre ellos la dictadura. Ese vacío de 10 años casi no permite una conexión entre ambos movimientos. El resurgimiento a principios de la década del 80, tiene una especie de cierre, un cambio profundo a fines de esa década y principio de la siguiente, que sólo por algunos débiles hilos insinúa una continuidad. Este regreso al pasado restablece y refuerza la conexión, fortaleciendo al movimiento todo, nutriéndolo y expandiéndolo. Sólo cosas buenas pueden esperarse de esta nueva experiencia.

Por lo tanto, bienvenidos al pasado, que es nuestro presente, y será nuestro futuro.

Ariel Scarpa