Durante la segunda mitad de la década de 1980 y principios de la de 1990, Uruguay experimentó un florecimiento de la cultura fanzinera, impulsada por un contexto sociopolítico de apertura democrática y la efervescencia de la subcultura punk y postpunk. Estos fanzines, publicaciones autoeditadas y de bajo presupuesto, se convirtieron en una voz alternativa y un medio de expresión vital para jóvenes, inquietos, artistas emergentes y activistas.

Invitamos a Carla Ortiz, voz y guitarra de Bubbaloop, a participar de nuestra sección Comentame Tu Disco. Recientemente han editado un EP que dieron en llamar Homónimas, compuesto de cuatro canciones actualmente y que próximamente agregará una quinta. Como adelanto exclusivo, Carla hizo sonar esta nueva canción en nuestro equipo, así que los invitamos a ver el video también para descubrir una muy buena sorpresa que la banda está preparando para lanzar próximamente.

Las canciones de rock uruguayo siguen fluyendo hacia nuestra playlist en Spotify. Cerramos julio incorporando 16 de ellas, que son: Rojo Tres (Rueda gigante), Cielo Amnesia (Un día más), Érika Chuwoki (Ignorancia artificial & emojis natura), Stopelli Banda (El viaje), Bruno Pozzolo (Ciudad ceniza), Capitán Tormenta (Sin protección), A.P.E. (Interludio I), Barrio Salvaje (Ruta), D.S.M. (Después), La Gata Rusa (El temblor del picaflor), Marlons (Yo mismo siempre), Efímera (Vade retro), Los Pato (Augurio), Nameless (Reina de espadas), The Jackets (Algunas historias) y Coff Coff (Transmutando). Damos paso.

El sello Bohemio Records anuncia el lanzamiento del tercer single adelanto del proyecto discográfico Uruguay Canta a Dylan, un álbum homenaje que reúne a destacados artistas nacionales versionando en español obras fundamentales de Bob Dylan, ícono de la canción contemporánea y Premio Nobel de Literatura.

Antes de que existiera Spotify, los CDs o incluso los vinilos como los conocemos, la música se vendía en discos de 78 rpm. Venían en fundas de cartón sin ninguna gracia: marrones, grises, con tipografías aburridas y sin imágenes. Nada que llamara la atención. Eso fue así… hasta que llegó Alex Steinweiss.