Los patrones rojizos, esas líneas y puntos borrosos que ves flotando cuando cerrás los ojos, se llaman fosfenos. Es como vivir en el intervalo, entre el momento que expira y el que comienza. Te dirán que se debe a una sobreestimulación de la retina pero, en realidad, nadie sabe qué los provoca ni para qué carajo sirven.

Hace poco más de un mes de iniciado este artículo la escena musical se ha visto sacudida con una noticia, que si bien a muchos no les ha sorprendido, causó impacto en una parte importante de una generación que esperaba ávida por esa confirmación. Más precisamente a 30 años de su memorable debut discográfico, la banda británica Oasis anunciaba de manera oficial en sus redes que retornaría a los escenarios luego de 15 años desde su separación, o mejor dicho, de la ruptura entre sus dos miembros “estables” y fundadores, los hermanos Noel y Liam Gallagher.

Esta serie de artículos está dedicada a músicos de rock nacional que ya no están entre nosotros. En esta oportunidad nos referiremos a Javier López, bajista de La Chancha Francisca. El artículo está compuesto de una pequeña biografía y una parte fundamental: gente del ambiente del rock cercana a Javier que contribuyeron especialmente para este artículo respondiendo seis preguntas. Para el Rockuerdo de Javier, contamos con el aporte de sus compañeros en La Chancha Francisca: Juan Bervejillo, Yanny Ippoliti, Álvaro Pérez, Osvaldo Dufour, Diego Lozza (Mireya) y Alejandra Wolff.

¿Qué tienen en común The Undertones, Bob Marley, Motorhead, Aswad, The Fall, Joan Armatrading, China Crisis, A Flock Of Seagulls, The Damned… ?
John Robert Parker Ravenscroft nace en Heswall (Reino Unido) en 1939 y desde joven deja de lado los deportes (rugby y futbol, básicamente) prefiriendo refugiarse en los vinilos mientras pasaba los días de pupilo en un colegio secundario.

En marzo de 1989, con cuatro discos de estudio sobre sus hombros y más de seis años de carrera, Los Estómagos son convocados a la quinta edición del Chateau Rock, festival señero de la Argentina con enorme repercusión a nivel Latinoamericano, donde habían tocado bandas icónicas de la Argentina como Virus, Sumo o los mismísimos Soda Stereo. Este Festival históricamente recoge fondos para el desarrollo de las escuelas de la zona y ayuda a niños desprotegidos, siendo organizado por la Municipalidad de la Ciudad de Córdoba.