Una llovizna fría, intermitente, zumbona, caía sobre Montevideo.
Aquel otoño extraño, extraño como yo.
Las luces de los autos alumbraban las esqueléticas siluetas de los árboles.
Alumbraban también a algunas chicas.
Esas que paran siempre en la misma esquina y muchas veces contra su voluntad.
Para en la misma esquina con frío, calor, tristeza, golpes, hijos, desamor y soledad.
Paran en la misma esquina a venderle un rato de cariño a algún estúpido.

«Abre la puerta que soy el diablo que vengo con perras; abre chiquilla, las piernas que vengo a clavarte semillas.
Como cada día en el infierno me aburría me fui de bar en bar;
vi a la virgen María, cansada de ser virgen, metida en un portal.
Si llega la policía no es pecado, vida mía, ponerse a disparar,
guardé la artillería, es que me estoy haciendo viejo
Y ya empiezo a razonar…»

Ese día Villa Dolores amaneció bajo una copiosa lluvia. Desde la ventana de un tercer piso apenas podía distinguir el Club Valle Miñor, a pesar de vivir enfrente. Era invierno de 1987, me aprontaba para entrar al IAVA mientras escuchaba, en una rústica bandeja Philips, las escasas ediciones de rock uruguayo publicadas hasta ese entonces. Vinilos que costeaba ahorrando el dinero del boleto. 34 interminables cuadras separaban Julio César de Eduardo Acevedo.

Pisando el asfalto, partido, gris, tenido con la tenue luz amarilla de las farolas que se cuela entre las tupidas copas verdes de los fresnos callejeros. Coomo siempre, me colgué en esos detalles y al intentar beber de la botella, me manché con tinto la camiseta de David Bowie.

Fervorosamente corre el tiempo arrastrándonos con él hacia bien uno no sabe dónde sin que podamos detenerlo, bajarnos o siquiera pausarlo para un pequeño momento de descanso o reflexión. Así estamos, así vivimos y así pasamos por este mundo. Tal es así que aquí me encuentro nuevamente frente a la pantalla y con las manos sobre el teclado intentando resumir este 2024 en categoría musical sin haberme dado cuenta que también este año se fue. Para no convertir estas líneas en una excusa de porqué mejor no le planteo estos traumas a mi sicólogo (sobre quien tengo un lindo recuerdo luego que me dijera que no volviese nunca más por salud mental de él). En fin, antojadiza, de gusto y convicción personal, sin parámetros muy serios, aquí va la lista de 10 de los mejores álbumes de rock y metal de este 2024.

Desde que Sólo Rock Uruguay comenzó su actividad en junio de 2018, hemos publicado más de 2.500 artículos de distinta índole. Este ritmo nos ha reportado la friolera de 480.000 visitas a nuestro portal. Pero, ¿cuáles son hasta ahora los artículos más vistos? Les brindamos un detalle con los tres primeros puestos de cada categoría con sus respectivos accesos directos para que puedan leerlos nuevamente o por primera vez.

La cerveza enfriaba mis tripas calientes, sentado en el pasto recién cortado de la plaza frente a la Terminal Tres Cruces.
El viento llevó el humo de mi cigarro a la cara de dos chicas cubanas que miraban el atardecer; molestas, se levantaron y partieron diciéndome algún insulto que no pude descifrar.
La caída del sol naranja trajo a mi cabeza varias imágenes, recuerdos…