Se llevó a cabo en la Auditorio Nacional Adela Reta la tercera y última entrega de los premios Graffiti 2023. Con la calidad a la que nos tiene acostumbrados esta ceremonia, desfilaron los premiados intercalados con diferentes shows musicales. Lamentablemente el Peyote Asesino no pudo presentarse como estaba anunciado a raíz de que Daniel Benia, su bajista, abandonó la banda el día anterior. A continuación, compartimos la totalidad de los premios entregados.

Los integrantes de la Generación Graffiti siempre estuvieron varios casilleros adelante. Hace 40 años que nos vienen advirtiendo acerca de las atrocidades que, hoy en día, estamos padeciendo. Los textos de cientos de canciones de los años ochenta, son motivo de análisis en las más prestigiosas universidades del mundo debido a su absoluta vigencia. Lo paradójico del asunto es que ese puñado de jóvenes roqueros uruguayos compartieron instrumentos, pedales, estudio de grabación, técnico de sonido y hasta integrantes. Aún así cada banda tenía su impronta, un sonido particular pero con la misma esencia, lo que le brindaba al movimiento una enorme identidad. En la actualidad, ninguna banda comparte guitarras, ni efectos, ni estudios de grabación, mucho menos ingenieros de sonido, pero, a diferencia de lo que ocurría en los ochenta, hoy en día todo suena igual, el éxito del trapero dominicano se confunde con la banda uruguaya más taquillera.

Nos llega información de dos músicos que tienen diferentes propuestas rockeras. Compartimos la información de sus emprendimientos, focalizándose en JP & Los Marcianos Galácticos. La banda nació en 2017. Siempre fueron un dúo: Joaquín Pérez en la guitarra y voz y Mateo Fernández en la batería, salvo en un corto periodo en que se juntaron con el Gato, un amigo en común que tocaba percusión, y Martín que tocaba el bajo.

A finales de los setenta y primeros ochenta, algunos punks mantuvieron contacto con grupos clandestinos, organizaciones armadas y comunas de fugitivos. Se había creado un ecosistema de ayuda, una solidaridad y apoyo mutuos en toda Europa, que funcionaba con naturalidad. Era relativamente sencillo. Se compartía un ideal, pero también una forma de vida. No se podía imaginar vivir de otra manera, al menos para aquella facción de entre los punks, airados y anárquicos, que pasaron de la retórica de las letras a la «Propaganda por el hecho».

La sala de espectáculos del Enjoy recibió a los Premios Graffiti de la música uruguaya en otra muestra de descentralización que ocurre desde hace un tiempo. 120 personas hicieron posible un show de sonido e imágenes de primera línea. Las autoridades Departamentales de Maldonado y del propio hotel se mostraron muy felices de recibir tal evento. El show dio inicio con Mariano Bermúdez, continuando con Clipper, Valsi y Gonzalo Castillo, Agustina Giovio, cerrando Dinamita Pereda y mucho rock. Una ceremonia en que el mainstream fue sorprendido gratamente por el under.

Da gusto saber que a pesar de que el mundo gira en una dirección que tal vez no sea la más adecuada, existen ocasiones, hechos y seres que intentan corregir ese tranco anodino, perjudicial y desviado. Retornan a la palestra mundial los muchachos de Georgia Thunderbolts con el mismo ánimo de siempre para impregnar rock y buenas vibras eléctricas a quienes estén dispuestos a pararse frente a ellos para recibir un sencillo momento de pleno goce.

“El periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir, entrevistando a gente que no sabe hablar, para gente que no sabe leer”. Zappa hizo este comentario, en 1977, durante una entrevista con un redactor del periódico Toronto Star. Años después de esa lapidaria frase, la crítica musical comenzó un proceso de paulatina extinción. Actualmente, los únicos géneros periodísticos que se practican son la crítica y la entrevista. Prácticamente ha desaparecido la crónica y el artículo de investigación se transformó en un catálogo promocional discográfico, en un momento en donde los nuevos soportes tecnológicos han cambiado radicalmente el consumo musical junto a su calidad de sonido. Las sucesivas generaciones de nativos digitales (aquellos nacidos entre las nuevas tecnologías) no demandan ni siquiera los créditos de la música popular contemporánea, mucho menos una crítica.