Un viernes como tantos otros, me encontraba escuchando Meridiano Juvenil, por CX 26 SODRE. Hacía menos de dos años que había descubierto por accidente (estaba en cama con gripe), este programa que pasaba esta música tan diferente que había dado un sentido a mi vida. No dejaba de ser una invitación a la soledad, pues ninguno de mis compañeros de Liceo (35 varones y 4 mujeres) tenían ni la más mínima idea acerca de esta música. Ellos sabían de Bee Gees y Saturday Night Fever.









