

A diez años de su visita anterior y en el año que se cumplen 50 años de la irrupción del punk, tuvimos el placer de ver a PIL en nuestro país. Pese a que la noche invitaba más a quedarse en casa mirando tele, la Sala del Museo del Carnaval se llenó de “veteranos” ávidos de ver nuevamente a John Lydon, uno de los personajes más influyentes en la historia del rock.
Qué decir… desde que apareció en escena Juancito dejó en claro que su presencia escénica sigue intacta. Con su inconfundible estilo, entre la ironía y la confrontación nos llevó de su mano a pasar una noche inolvidable.

La banda sonó solida donde resalta sin lugar a dudas la figura de Lu Edmonds en la guitarra, además de Scott Firth en el bajo y en batería la reciente incorporación, Mark Roberts. Recorrieron y nos hicieron vibrar con parte de su gran repertorio, donde no faltaron los clásicos: “Home”, “This is not a love song”, “Death disco”, “Flowers of romance”, por nombrar algunos… acompañados de algunos covers (“World destuction” y “Over up”), dejando para la parte final dos tremendas versiones de “Public image” (cuando empezó con “hello… hello” se vino abajo la sala) y obviamente “Rise”.
Por sobre todo, lo más resaltable fue la actitud: su forma de interpretar que sigue priorizando la expresión por sobre cualquier otra cosa. Hubo pequeños gestos, comentarios y reacciones que terminaron de construir la experiencia. Desde miradas cómplices con el público hasta intervenciones cargadas de su humor ácido, Lydon dejó claro que su rol no es agradar, sino provocar.

Acompañado por queridos amigos, más que a ver un show musical fui a ver un stand up de quien influyó como nadie en la elección musical de mi vida… y créanme que (al menos en mi caso) no me defraudó.
Texto: Gonzalo Pedraja

Fotos y videos: Antonio Cruz

