Es de no creer y parece que uno tiene que verlo para darse cuenta de lo que le han contado. Hace unos años, productores de música más algún otro del rubro rock and roll, nos adelantaban que Uruguay y específicamente Montevideo iba de a poco a convertirse en una plaza más para paradas obligatorias de bandas de la escena mundial del rock y metal. Y uno, que por 20 años de casado aprendió a desconfiar hasta de su propia sombra, veía difícil que esto se concretase. Y como la realidad es tan dura como una bofetada de esposa engañada, así fue como uno se viene percatando que aquellos augurios de “plaza jugosa para las bandas” vienen siendo palpables.
Nuevamente en Live Era, donde decenas de eventos internacionales se dan cita, el pasado jueves 5 se presentó la histórica banda de crossover y hardcore de origen californiano, Suicidal Tendencies. Con más de 40 años en escena los ST decidieron emprender una gira sudamericana empezando por nuestro país, para lo cual, tuvieron que reacomodarse ya que el batero Jay Wienberg (ex-Slipknot) decidió abandonar el grupo y dedicarse a asuntos personales, principalmente, la paternidad.
Por tal motivo, ST salió a la caza de otro integrante que cumpliese el rol de darle duro a los parches, dado que la gira estaba a punto de iniciar, donde además de nuestra capital, tocarán en Santiago y cierran en Buenos Aires. Así es entonces que la reciente y fresca conformación es con Xavier Ware para la batería más el siempre presente e histórico Mike Muir en la voz, Dean Pleasants como guitarra líder, Ben Weinman en guitarra rítmica y Tye Trujillo en el bajo.
Para las 20:20 horas comenzó la banda telonera nacional The Moors, quienes con su autodenominado estilo horror punk encendieron la mecha que luego el plato de fondo supo mantener encendida. La banda, oriunda de la ciudad de Minas y con casi 20 años de rock, punk, horror y desparpajo sobre las tablas, fueron dignos teloneros y supieron romper el hielo de una noche montevideana que debía prepararse para el debut de una banda internacional de fuste.
Plantaron su oferta de música divertida, actitud, personalidad y calidad, tres ingredientes que formaron un coctel explosivo. Algo más de 45 minutos donde ofrecieron más de 15 canciones, pasando por sus clásicos. Temas como “Hombre lobo en Montevideo”, “Asesino serial”, “Mutilador” y “Queen of stings” hicieron que el público comience a practicar el pogo para la segunda parte del show.
Para finalizar los compatriotas tocaron el cover de Misfits, “Last caress”, el tema “Soy una máquina”, invitando a Fabian Chupete Furtado para cantarla, y el cierre con “Infected”. Excelente show donde lo dejaron todo.

Siendo las 21:30 horas las luces se atenuaron, los plomos dejaron de armar la batería, probar las guitarras y micrófonos, para dar comienzo a la presentación de ST, quienes en una primera instancia hicieron su aparición los músicos. Hicieron sonar cada uno el suyo, y a los minutos, apareció de entre las sombras el viejo Mike para dar comienzo con el clásico “You can’t bring me down”. Sin dejarte respirar, continuaron con “Join the army”, “Lovely” y” I shot Reagan”.
Como para refrescarse y retomar aire, cosa que sucedía también en el público que había agitado en forma desenfrenada estos primeros temas, Mike se pone la sotana, la estola y la casulla para darnos uno de sus primeros sermones acerca de “crean en sí mismos, tengan fe, confianza, a la mierda quienes los critican… persigan sus sueños… Si se caen, se levantan y con más fuerza adelante”, de entre otras tantas frases de las que los sonámbulos estamos acostumbrados a oír de pastores de origen brasileño en programas de cierre televisivo. Ahí dio comienzo a “Freedumb”, “Send me your money”, el superclásico “War inside my head” y “Subliminal”.

Nuevo parate para otro speech de Mike, donde en esta oportunidad cuenta de sus peripecias junto a su hermano arriba de las patinetas, dónde andaban y se caían, saltaban, hacían piruetas y se volvían a caer y eso le dolía, pero él sabía que debía levantarse y encarar el camino. Así presentó “Possessed to skate”, otro superclásico como es “I saw your mommy” y varios temas más.
Un show magistral donde se lucieron todos. Desde el más joven como es Trujillo, quien encaró las tablas con presencia, alguna que otra vez saludando al público en español; los guitarristas muy movedizos siendo Ben Weinman un histérico literal sobre el escenario, corría de punta a punta, saltaba, se paraba en la baranda del escenario. Sobre el final de la noche empezó una canción parado sobre la barra de tragos y luego bajó a meterse en el medio del pogo… una bestia. Y finalmente todas palabras de excelencia, calidad y buena onda la de Mike, quien con sus 62 años no paró en toda la hora y media de concierto.
Para el cierre, se despacharon con “How will I laugh tomorrow”, “Pledge your allegiance” y cerraron con “Institutionalized”, dando un broche de oro a lo que ya de por sí fue una noche magistral.

Tuvimos, los pocos cientos de compatriotas que asistimos, la suerte de ver una banda icónica, histórica y pilar del rock mundial, la cual sigue tan vigente como a principios de los ’80. A pesar de los años transcurridos y de ser la primera vez que pisan estas tierras, nos dieron el mensaje de que la pasaron muy bien. MIke exclamó que desea venir una segunda vez muy pronto. ¡Salud! y brindemos por ello.
Tomás Cámara
