
“With the lights out
It’s less dangerous…”
Recordé el rostro de Joseph Goebbels en las estampidas de los fake news que asolan a través de los hervideros mediáticos. También la elección de Donald Trump. La guerra maldita de Putín. El fanatismo de los Ayatolás, ISIS, Hamas, Hezbolá, el sionismo radical, el narcotráfico, los nuevos magnates tecnológicos…
El programa de TV emitía un espacio gourmet desde New York y el mundo sonreía en el encuadre de la imagen. Primero un crotón, ahora un ice cream de potatoes. Salsa de brandy and peach. Ausente de las deportaciones y asesinatos en Minneapolis. Un pedazo del mundo tan lejos del que en breves momentos emitiría un anuncio de UNICEF sobre la desnutrición en ciertas zonas de África. El presentador del programa Gourmet disfruta de varios gustos. No es un nativo neoyorkino pero maneja con destreza el idioma anglosajón y explica con la habilidad de un sommelier los diferentes atributos de los dulces.
En las costas de Bering la mar se embravece, y los atuneros saben que pronto los golpeara el vendaval. Josecito nació en Nuevo México y no recuerda cómo llego hasta allí. Tratando de no enredar sus pies entre los hilos de la red, va recogiendo la malla antes que se desate el infierno.
– ¿Cómo pasás tus horas de descanso?, pregunta el cronista de National Geographic.
– Me tiro en la litera, cierro los ojos y en mis auriculares pongo a tope el Nevermind de Nirvana…
El atunero era una pequeña cajita intentando sobresalir entre la correntada. Un trocito de madera y acero escupido en ese inodoro. Luchando por no hundirse, ser tragado por el vacío y terminar en el caño maestro. Ese oscuro océano de la existencia.
Guillermo Baltar Prendez

