Mayhem En Vivo… Para Honrar a Los Muertos

Quién iba a pensar que el siglo XXI iba a traer tantos cambios a nuestro país y particularmente a nuestra capital. Que Montevideo fuese un hub regional portuario, de conexión aérea, sede de una sucursal Google y ciudad de opciones culturales muy variadas y tan diversas, como pueden ser esas que se dieron en una misma noche y a menos de 2 km una de la otra, a escasos 20 minutos caminando o 4 en auto, todo lo cual hace algunos años era difícil de creer que sucediera.

Pues sí, el pasado jueves 4 del corriente, mientras en el Estadio Centenario una pobre desdichada dama de sangre caliente y cuerpo sudoroso que carga con honras un sombrero de alce, factura moviendo sus caderas mientras maldice a su ex, daba su espectáculo por segunda noche consecutiva, en las instalaciones de MMBox se presentaban los escalofriantes sujetos de gélida sangre y portadores de cuernos, pero no precisamente por fallidas relaciones amorosas, sino más bien por pasionales relaciones satánicas.

Mayhem hizo su segunda visita al Uruguay en esta gira de celebración de los 40 años de vida, donde paradójicamente lo que muchas veces lo que los ha rodeado ha sido la muerte. Con su gira del 40 Aniversario de Pure Fucking Chaos, la banda icónica del black metal noruego y desde hace años como estandartes en la escena mundial, vinieron a oscurecer aún más la noche montevideana con sus letras, canciones escalofriantes y alaridos espeluznantes sin ningún movimiento sexy de caderas al ritmo de la música.

Pasado unos minutos de las 21 horas se apagaron las luces del recinto y comenzó a proyectarse en la pantalla del fondo del escenario un video con una reseña de la vida de la banda, desde sus comienzos allá por los tempranos años de la década de los ochenta. Imágenes de los famosos integrantes, Dead, Euronymous, Vikernes, frente a los cuales los atentos espectadores reaccionaron en forma disímil, ya fuera para los primeros con gritos de aliento y aplausos, mientras que para el último, eran silbidos y puteadas. De esta forma daba comienzo el show, y luego que entraron los músicos en escena, se comenzaron a ejecutar los primeros acordes del tema “Malum”, del disco de 2019, Daemon.

Sobre las tablas aparecieron el batero Hellhammer, los guitarristas Teloch y Ghul, el carismático Attila Csihar como vocalista y el único miembro original que sustenta la banda como es, Necrobutcher, encargado del bajo. Luego de una serie de canciones donde el público prestaba más atención de lo que agitaba y pogueaba, cuando tocan los temas “Chimera”, que da nombre al disco del 2004, y “My death”, la sangre empezó a calentarse y el ambiente se puso un poco menos gélido y algo más infernal. Sucedió algo parecido con los temas “Crystalized pain in deconstruction” y “View from nihil”, del álbum Grand Declaration Of War del año 2000, donde los asistentes comenzaron vibrar un poco más con la actuación de la banda dejando de lado un poco lo escalofriante del espectáculo en sí, más los gestos oscuros y temerosos de Attila, Teloch y Necrobutcher. Era todo un anuncio de los clásicos que se vendrían, más los invitados especiales que tendría la noche.

Luego de poco más de una hora, los músicos abandonaron la escena y se volvió a proyectar un video con imágenes de la banda rememorando el siglo pasado y giras y conciertos hasta el presente. Finalizado el video, reaparecen los músicos, pero esta vez cubiertos con sotanas negras que cubren sus cabezas para dar inicio a la parte de clásicos. En estos últimos temas es cuando hacen el recordatorio de sus más famosos discos, los dos primeros, como son el Deathcrush y De Mysteriis Dom Sathanas.

Ya a partir de este momento la noche se puso más álgida. Irónicamente, para el espectáculo que dan los artistas, la situación se puso más candente y fue entonces cuando el público cantó y agitó cada una de las próximas canciones, que más que canciones son himnos de la banda y del estilo. Quién iba predecir que las próximas ocho canciones iban a ser hitos del metal extremo y algunos pocos los estaríamos disfrutando en esa noche montevideana sin tener que bailar, mover las caderas, padecer gritos de mujeres desesperadas, sin tener que facturar ni llorar por relaciones infructuosas. Como nos merecemos, escucharíamos los gritos y aullidos de Attila únicamente, como nos merecemos.

Los clásicos del De Mysteriis Dom Sathanas que interpretaron fueron “Freezing moon”, “Life eternal”, la que da nombre al disco, y cerraron con “Funeral fog”. ¡Como primer plato fue todo un banquete! Y lo mejor estaba por venir. Los músicos se van nuevamente del escenario y se emite por los parlantes la música de “Silvester anfang”, el tema introductorio del álbum Deathcrush, compuesta por el alemán Conrad Schnitzler, uno de los primeros músicos en hacer creaciones con el sintetizador, del cual Euronymous era fanático. Luego de ella reaparece Necrobutcher y anuncia que para los próximos temas iban tener de invitados a Kjetil Manheim para la batería y a Eirik Norheim “Messiah” como cantante. Pensar que si no fuese por la salida de Maniac y por el desafortunado suceso de “juguemos con un cuchillo” de Euronymous, esa noche hubiéramos escuchado un disco clásico interpretado por sus originales autores.

Y así fue entonces que la noche terminó de explotar con la energía de Messiah al interpretar cuatro temas de aquel primer EP de la banda. Temas como “Deathcrush”, “Chainsaw gutsfuck”, “Necrolust” y el cierre con “Pure fucking armageddon” pusieron un cierre magnífico a una noche que además de la explosión de la cabeza y tímpanos de los espectadores, de seguro quedará en las venas por el enfriamiento de la sangre que recorría el cuerpo de cada uno de los presentes.

Celebraron sus primeros 40 años de vida rindiendo honor a sus muertos, ya sea en el caso de Dead, quien lo fue por motu proprio, así como a Euronymous, quien no soportó 23 puñaladas. Muy bien logrado el homenaje con un archivo fotográfico y fílmico espectacular, propiedad de Necrobutcher, a quien se le atribuye muy acertadamente la mano en la buena selección de imágenes según las aclamaciones del público en todas las instancias en que aprecian los dos músicos muertos y ante el merecido desprecio ante la única fugaz aparición de quien, estando entre nosotros, no se merece estarlo, como es el desagradable Vikernes.

En resumen, el show fue dirigido por su bajista fundacional, Necrobutcher, y potenciado por sus enormes músicos, dos de los cuales están en sus respectivas guitarras, más la batería que arrolla y no se detiene en ningún momento.

Mayhem es una banda de pura potencia la cual dejó una frecuencia espiritual oscura y descomunal, lo que se traduce en una avalancha sensorial que te patea hasta las entrañas mismas. ¡Lindo estar vivo para haberlo sentido!

Tomás Cámara