ESCRIBIR SOBRE LA NADA
Supongo que es lo que hago aquí, en estas columnas de soporte blanquecino, de luz tenue, apaciguada por el contraluz permeable del cristal de las gafas. Escribir extrañas diatribas, o no tanto, o tan sólo estúpidas, inoportunas, fuera del lugar propicio, en caso de haberlo. Escribir por el sólo hecho de hacerlo ante la presencia de tanto manager comunitario, de tanto emprendedor o emprendedora, doctorados, licenciados y licenciadas en artes mágicas, magister en teorías culinarias, publicistas de post grados electorales, ingenieros de la sodomía acústica, hechiceros de los dialectos transgéneros, curadores de versículos transcriptos sobre papel celofán.









