
Parece una poco lúcida alusión a Don McLean y su “American Pie”, onírica tal vez; pero os puedo asegurar que no fue un sueño. A pesar de mi corta edad entonces (14 años), puedo ubicar temporalmente con una mínima exactitud cuando fue que eso sucedió: entre marzo de 1980 y abril de 1981. Me inclino no obstante a creer que esto sucedió entre el 1/12/1980 y abril o mayo de 1981. Más adelante os aclararé porqué pienso así.
Un viernes como tantos otros, me encontraba escuchando Meridiano Juvenil, por CX 26 SODRE. Hacía menos de dos años que había descubierto por accidente (estaba en cama con gripe), este programa que pasaba esta música tan diferente que había dado un sentido a mi vida. No dejaba de ser una invitación a la soledad, pues ninguno de mis compañeros de Liceo (35 varones y 4 mujeres) tenían ni la más mínima idea acerca de esta música. Ellos sabían de Bee Gees y Saturday Night Fever.
No es objeto de este artículo, pero eso tan raro que, dependiendo del locutor, se llamaba “La estrella del Camino” o “Camino a las estrellas”, fue el cable a tierra que me mantuvo vivo. Es de justicia aclarar que en esa época el aún llorado Deqo Núñez hacía el programa pero no su locución, por tanto los locutores leían las aberraciones que a menudo aparecían en las traducciones de las portadas de los discos. En el caso que nos ocupa, según fuese la edición uruguaya de Machine Head o Made In Japan, la canción de Deep Purple “Highway star” llevaba un título o el otro.

Pero volvamos a ese fatídico viernes. Allí, cerca de las 14:30 horas, se pasa el último tema y de golpe aparece la voz del locutor diciendo (y lo recuerdo palabra por palabra): “Por razones de programación, este fue el último programa del ciclo Meridiano Juvenil”. Mi corazón se heló y el tiempo se paró en seco, mientras la de la guadaña me sonreía desde la puerta de mi habitación.
¿Y ahora qué? Había conseguido algunos discos de Deep Purple, y además de David Coverdale, estaba yo enganchadísimo a la voz de David Lee Roth. Roth, según el locutor, cantaba en un grupo que él pronunciaba como “Van Alen”. Mi padre me había comprado el Women And Children First, editado en USA en marzo de 1980, y aquí justamente está la primera referencia temporal. Añadamos unos meses para que se editase en Uruguay con tapa norteamericana (hay un articulo en Sólo Rock en el cual hablo de eso) y esa es la cota inferior en términos de fechas.
Merdiano Juvenil fue abominablemente sustituido por un programa llamado “Elegidos” en el que salía algo de Beatles, algo de Stones y algo de Creedence, pero poco rock más. O ninguno. Como yo no conocía ningún otro programa de radio en el que pasasen rock, seguí escuchando la radio de lunes a viernes de 13:30 a 14:30 con la esperanza de poder oir algo de rock. Esto duró aproximadamente unos seis u ocho meses (no puedo establecerlo con exactitud), hasta que un día, sin explicar nada, Meridiano Juvenil regresó. Aproximadamente entre abril y junio de 1981. Cada día que lo ponía lo hacía con miedo de que volviesen a quitarlo, suplicando a quien fuese, que lo dejase, pues su regreso ponía mis cosas en orden otra vez. Era un tema de pura supervivencia.
Un día de 1991 (diez años después), ya haciendo el programa de Blues con el Deqo, le pregunté sobre este tema. Él me respondió que lo recordaba bien. Que él en esa época hacía locución de CX 6 (música clásica) y por tanto el locutor era otro (cosa que yo recordaba bien). Le pregunté si se podría hablar con dicho locutor y preguntarle qué recordaba, y me respondió el Deqo que dicho locutor se había jubilado hacía varios años. Por tanto no le di más vueltas al tema hasta hoy, 34 años después.
Vuelvo a 1981. Una vez que regresó Meridiano Juvenil y que yo ya había añadido el otro disco de Van Halen editado en Uruguay (El II) a mi discoteca, me armé de valor y me presenté en el SODRE. Era a dos cuadras de mi liceo, o sea que hasta allí, tarea fácil. El señor que estaba en la puerta (y cuya función evidentemente era vigilar muy bien quién entraba y quién no), vio a un chico de 15 años, con uniforme de liceo privado y buenos modales, y me dejó pasar. Cuando llego a la radio, había dos personas y muchos discos en la mesa. Discos que yo había escuchado en Meridiano Juvenil, pero que no había visto en mi vida…
Una de las personas, el de mayor edad, estoy seguro que era el locutor en cuestión. Luego de comentar un par de cosillas sobre los discos, le pregunté por la interrupción temporal de Meridiano Juvenil. Me respondió que eso había venido “de arriba”. Pero aquí viene lo importante: me dijo que se habían recibido tantas cartas quejándose de ello, que al final la Dirección había accedido a reponer el programa.
Vaya uno a saber cuánta gente escribió; los rockeros uruguayos habían intentado recuperar su programa Y LO HABIAN LOGRADO. Y tiene mucho mérito. En mi opinión, el quitar Meridiano Juvenil sólo podía deberse al mal perder del gobierno dictatorial luego del plebiscito de 1980. Al final, alguien con sentido común habrá pensado: mejor reponer el programa así no llegan cartas de “disidencia”.
Volviendo al tema Van Halen, ellos me explicaron que los temas que me faltaban estaban en un primer disco no editado en Uruguay. Que la copia made in USA que ellos tenían se la había entregado el sello editor para poder promocionar los otros dos discos que sí se habían editado. Me lo grabaron, y yo ofrecí que grabasen el Fair Warning que Van Halen acababa de editar en abril de 1981 y que yo tenía comprado americano en Uruguay. Gracias a la absurda y nefasta “tablita” de Valentín Arismendi (también hay otro articulo de Sólo Rock que habla de ello), los negocios de importación habían florecido gracias al dólar artificialmente barato (matando la industria nacional, por supuesto). Por eso es que tengo allí la cota superior en términos de fechas (abril de 1981). Ahora sí que los discos llegaban de USA enseguida, costaban lo mismo que un disco uruguayo, y por eso sé que para mayo o junio de 1981 yo ya tenía el Fair Warning. Y PARA ENTONCES MERIDIANO JUVENIL YA HABÍA REGRESADO.
EPÍLOGO
La célebre frase que hacía referencia al “último programa del CICLO Meridiano Juvenil”, me provocó una aversión traumática a dicha palabra que me dura hasta hoy. Nunca se lo dije al Deqo, pues me parecía algo completamente inadecuado e improcedente por mi parte. Pero cada vez que él se refería al CICLO de blues que realizábamos conjuntamente, yo sentía un sudor frío en la espalda. Ese miedo a que el CICLO se acabase volvía a mi cuerpo tal y como había pasado en 1981.
Ahora que en marzo de este año la de la guadaña volvió a visitarme después de 45 años (disfrazada de neumonía), y con claras ganas de formalizar nuestra relación, le he mandado un mensaje al Deqo. Me encantará volver a disfrutar discos juntos, y quién sabe si armar un programa de blues con él, con Quique Pereira, con el Corto Buscaglia, pero AÚN NO. Ya habrá tiempo para ello… toda una eternidad.
Por último, sólo me queda pedir a quien pueda recordar cualquier cosa sobre la interrupción temporal de Meridiano Juvenil en las fechas indicadas, que por favor comparta todo lo que sea que efectivamente recuerde. Todo es importante y todo suma.
MUCHAS GRACIAS.
Ramón Aloguín

