Oxidado

«I wish that you were here

Down amongst the dust

I need someone to help me

You need someone to trust

There’s something with these tears

Turning me to rust

I need someone to help me

I need someone to touch»

 

El cielo negro está siendo apuñalado por estrellas de puntas brillantes como navajas.

Contemplo el espectáculo entre el ladrido de los perros, en mi jardín.

Aspiro fuerte el aire nocturno.

Y me intoxica el perfume de los jazmines mojados.

Sirvo vino tinto en una copa gorda y generosa, y me pongo los auriculares.

Suenan Echo and The Bunnymen, haciendo “Rust”, esa maldita canción de 1999.

Pero calza perfecto esta madrugada bajo la pálida luna de plata.

“I can feel the stars shooting through my heart like rain leaving on the scars where the pleasure turns to pain…»

Una atrevida lágrima ardiente me cae por la mejilla hasta quemarme la comisura de los labios.

Doy una pitada larga, el humo me llena los pulmones y lo bajo con vino.

A través de las rejas, plagadas de enredaderas veo pasar taxis.

Noche de sábado, a la hora de las brujas.

Me pregunto las historias que guardarán esos viajes, ¿irán a llevar a un Romeo falopero a encontrarse con su Julieta lisérgica?

Con amargura, me pregunto también, cuánto tiempo tardaran en destrozarse uno al otro.

Cuánto tiempo tardará Romeo en estar solo como yo, bebiendo y escuchando a los perros aullar desolación…

 

«I know the lines are showing

I can’t keep them in

Like everybody’s story

It’s written on the skin

Give me one last try

And I’ll make it up to you

Wish that you were here

Wish that I was true»

 

Niko Pérez