Un Chico Solitario

Las contribuciones creativas de Glen Matlock a Sex Pistols siempre han sido objeto de debate y controversia, sin embargo, se le atribuyó la co-escritura de diez de las doce canciones del álbum Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols; y eso, no es poca cosa. «Compuse la guitarra de “God save the Queen” y la idea primigenia de «Anarchy in the UK» fue mía. Tal vez me hice consciente con el tiempo de la importancia de esas canciones».

Podríamos hablar de la verdadera mente maestra detrás de los Pistols. Infinidad de historias y mitos rodean la figura de este músico y las razones del porqué el bajista original de Sex Pistols fue despedido y reemplazado por el inexperto Sid Vicious. No es cierto que Matlock fue expulsado por gustarle los Beatles; de hecho, era fan de los grupos de moda que sonaban en la radio pirata de Londres a finales de los años ’60, al igual que Steve Jones y Paul Cook. Es cierto que Matlock tenía la mayor sensibilidad melódica que cualquiera en el grupo, e independientemente de los conflictos de personalidad, fue una parte invaluable de los Pistols.

Matlock, estudiante de una escuela de arte, se había unido originalmente con Jones y Cook en 1972; a pesar de que dejó el grupo en 1977 antes de que se completara su álbum debut, fue contratado de nuevo para completar la mayoría de las pistas de bajo del álbum. A su salida, Matlock formó el proyecto de punk llamado Rich Kids, que también contó con el futuro cantante de Ultravox, Midge Ure; lanzaron un álbum en 1978, Ghosts Of Princes In Towers.

Antes de separarse, Matlock tocó con Sid Vicious y se unió a la banda de Iggy Pop poco después, girando con él en 1979 y apareciendo en el álbum Soldier del año siguiente. Más tarde Matlock tocó con una variedad de bandas, incluidas los Espectros (con Danny Kustow, ex Tom Robinson Band), los Cowboys de Londres (que aparecen en su álbum de 1984 Tall In The Saddle) y Johnny Thunders (entre aproximadamente 1985-1987). En 1990, Matlock publicó su autobiografía, «I Was a Teenage Sex Pistol», y posteriormente trabajó con los ex miembros de Public Image Ltd. En 1995, tocó con una banda llamada The Philistines, que también contó con el cantante Gerry Foster, el guitarrista Paul O’Brien y el baterista Paul Simon (e inicialmente había incluido al ex guitarrista de PiL, Keith Levene). Ese año lanzaron un álbum, llamado Hard Work. De allí en adelante siguió haciendo música, incluso con un proyecto en solitario.

Su partida de The Sex Pistols se convirtió en el tema de muchas leyendas urbanas, y la verdadera razón fue la tensión entre él y el vocalista Johnny Rotten, que se vio exacerbada por la intromisión de Malcolm McLaren. Más que música y anarquismo, los Pistols querían venderse como rebeldes nihilistas, y tras ello, McLaren tenía propósitos mercantilistas.

La historia generalmente no es justa. Podemos asociar el punk a Sid Vicious, el carismático bajista de los Sex Pistols y toda su pinta de chico malo, también con la cadena y el candado al cuello, su cabello puntiagudo, la chaqueta de cuero y su épica autodestructiva, pero Glen Matlock, el bajista original, tuvo una contribución definitiva e importante al único disco de la banda y su sonido.

«He tocado con muchas personas y grabado muchos discos y canciones a lo largo de mi carrera. Prefiero pensar en los Pistols como una etapa. A la gente parece importarle mucho más esa parte de mi vida que a mí. No es verdad esa historia de los Beatles, como tampoco es cierto que me gusten tanto. Soy mucho más afín a The Who y a Small Faces. No hice nada del otro mundo, siempre he trabajado de la misma forma. Las canciones de los Sex Pistols poseen coros pegajosos, melodía… quizá lo más original que había en esa banda, por así decirlo, es la forma en la que cantaba John (Johnny Rotten), pero así es su estilo, siempre lo fue. Reconozcámoslo, a los Sex Pistols se les recuerda porque eran imposibles de escuchar, pero al mismo tiempo eran muy pegajosos, ese fue su sello. Además, tuvimos buenas letras. No dijimos nada que cambiara al mundo, pero sí tratábamos de hacer una declaración. No existe una balada de amor en todo el disco de los Sex Pistols. Por otra parte, Sid era un idiota antipático».

La leyenda dice que fue expulsado del grupo antes de la grabación del disco porque se «portaba demasiado bien». Era un niño rico, a diferencia de los otros miembros de los Sex Pistols. Matlock no se drogaba y encima, había estudiado arte. Además era el más activo componiendo. Durante las accidentadas reuniones que ha tenido la banda (la primera de ellas en 1996 para el Filthy Lucre Tour), ha sido el bajista, y en su currículum aparecen colaboraciones con Iggy Pop y The Damned. En 2018 lanzó un nuevo disco, Good To Go, mucho más folk y americano de lo que había hecho al lado de grupos como The Rich Kids (1978), Vicious White Kids -sí, el grupo efímero de Sid-.

Matlock con 18 años escribió las mejores canciones de los Pistols y Sid ni siquiera podía tocar su propio bajo… La gerencia de los Pistols decidió seguir la ruta de la imagen sobre la sustancia y todo se desmoronó en poco tiempo. Queda de más especular hasta dónde hubiesen llegado los Pistols si Matlock no hubiese sido despedido. Cómo habrían evolucionado a nivel compositivo y hasta qué punto trascender más allá de la etiqueta simplona del punk.

Niko Pérez