“Nuestras” Disquerías

Corría el año 1987 y la idea de Sólo Rock como revista subte ya estaba casi definida. Pero lo que no era menos importante era cómo íbamos a llegarle a la gente, más allá de las ventas que teníamos planeadas: en la Feria de Villa Biárritz y de Tristán Narvaja y en los toques. Rápidamente surgió la idea de vender en algunas disquerías que en esos años existían por el Centro y el Cordón de Montevideo. Aunque en lo personal era cliente de varias de ellas, había que desembarcar con la idea a sus propietarios y ver si se sumaban. Y lo hicieron.

Inicialmente recurrimos a la colaboración de seis disquerías: Rarities, El Cid, Alternativa, Abbey Road, Rush y The Roxy. En las cuatro primeras solía comprar habitualmente, por lo que tenía cierta confianza para hacer el planteamiento. En todos los casos fuimos recibidos amablemente y, como comenté, aceptaron ser nuestros puestos de venta a cambio solamente de poner publicidad en la contratapa de los números que fuéramos sacando. Siempre nos pareció que era más la molestia que causábamos que lo útiles que les podíamos ser, por eso siempre apreciamos y valoramos mucho el esfuerzo que hicieron.

Es la intención de este artículo hacer un repaso por lo que eran esas seis disquerías, de las cuales no existe ninguna actualmente. Fue casi imposible conseguir fotos de aquellos tiempos, ya que de los dueños que pudimos ubicar, sólo en el caso de Alternativa tuvimos suerte. También pudimos encontrar algunas fotos de Rush en el perfil de su dueño. A modo de referencia, pondremos fotos actuales de sus ubicaciones iniciales. Vamos una a una.

Rarities

La disquería de Adolfo Moar y Daniel Millán se ubicaba en la Galería Yaguarón, que tenía entradas por 18 de Julio, Colonia y Yaguarón, y que actualmente no existe. Ha cedido sus espacios a tres comercios (dos sobre 18 y uno sobre Colonia) y a Maroñas Entertaiment. Esta galería tenía como un entrepiso al que se accedía entrando por 18 por una media escalera a mano izquierda. Al final del entrepiso, a mano derecha y antes de encarar la escalera para bajar hacia Colonia, se encontraba el local. Con las reformas por los cambios que llevaron a la desaparición de la galería, el área donde estaba la disquería ya no existe como tal, aunque al fondo de Maroñas Entertaiment parece conservarse esa media escalera con el acceso a lo que sería parte del corredor donde estaba Rarities. Pero aparentemente no llega exactamente el lugar donde estaba la disquería, perdiéndose el resto del corredor en las entrañas de las nuevas construcciones. Por esa razón no tenemos foto actual.

Rarities tenía una amplia oferta de vinilos y me había permitido acceder a muy variado material y a algunas joyas piratas, todas compras que aún conservo. Mi relación era fundamentalmente con Adolfo, y su atención impecable hacía sentir muy cómodos a los clientes. Al punto que fue al primero que le mostramos nuestro prototipo del número 0, desvergonzadamente. Aún recuerdo la cara de asombro de Adolfo, pero aceptando enseguida la propuesta. Seguramente habrá pensado que aquello sería por poco tiempo… pero duró tres años.

 

El Cid

La mítica disquería de Néstor Imbriani fue la primera a la que recurrí cuando expandí mis compras de vinilos más allá del Palacio de la Música y Casa Sapelli, ambas con cabinas que te permitían escuchar el disco aislado y en soledad. Néstor tenía su puesto de ventas de discos en una librería que quedaba en la calle Convención entre Colonia y Mercedes, aparte de sus incursiones en la feria. En un rincón al fondo de la librería, estaba instalado con sus bateas de material seleccionado. Comprarle discos a Néstor siempre era un experiencia, porque involucraba charlas que eran muy ilustrativas para todos los que concurríamos. Siempre con su dedicada atención entendía a sus clientes y conseguía material que realmente nos podía interesar a cada uno de nosotros. Él también supo proveerme de material seleccionado que conservo al día de hoy.

Cuando le propusimos la idea de vender Sólo Rock junto a sus discos, aceptó inmediatamente y de muy buen ánimo. En su posterior desarrollo pasando a instalarse en el local de Colonia en una de las salidas de la Galería Libertador, continuó vendiendo nuestra revista. Al ser la disquería más concurrida por músicos y público de rock nacional, era una ventana muy importante para nuestra revista.

 

Alternativa

La disquería de Ricardo Dandraya se ubicaba en la Galería del Notariado, bajando la ya inexistente escalera mecánica, a la izquierda. Alternativa se caracterizaba por tener una gran variedad de discos de primera línea. Acompañando a Ricardo, a veces también se podía encontrar a Jorge Avegno, reconocido DJ de la época. En Alternativa supe comprar discos que no encontraba en otros lados, grandes piezas de rock de los ’80 que siguen destacando en mi colección.

Seguramente Sólo Rock no encajaba perfectamente en el mercado de clientes al que apuntaba Alternativa, pero Ricardo aceptó vender nuestra revista con muy buena disposición. Para nosotros era muy importante cubrir el mayor espectro posible de lectores y, además, facilitarles el acceso a la revista. Alternativa tenía una muy buena circulación de clientes y fue muy bueno para nosotros contar con ese puesto de venta incondicionalmente hasta el cierre de la disquería.

 

Abbey Road

Abbey Road estaba situada en la galería Monte Carlo. Juan Zúñiga, su dueño, siempre estaba dispuesto a recibir a sus clientes con una amplia sonrisa. La disquería contaba con una buena cantidad de material, y dentro de él, siempre se encontraban discos interesantes. Creo que fue el lugar donde compré más discos piratas. El hombre sabía el material que vendía y por lo tanto los precios no siempre eran los más accesibles, pero valía la pena la inversión.

Sólo Rock tuvo en Abbey Road otro punto de venta importante. El dueño supo atendernos siempre muy amablemente, incluso con comentarios sobre algunos artículos que publicábamos, demostrando que también la leía. Fue en esta disquería donde decidimos, una vez que cerramos nuestro ciclo como revista subte, vender paquetes con la colección completa de Sólo Rock. Para ese entonces teníamos varios números agotados, pero habíamos fotocopiado los originales, aprovechando que eran de los ejemplares que eran impresos sólo con tinta negra. Llegamos a vender algunos paquetes de esa colección.

 

Rush

Esta disquería era la que decididamente estaba más alejada de nuestra propuesta. Sus ventas estaban dirigidas a música bailable, electrónica y demás. Pero de cualquier manera, su dueño, Jorge Barrios, aceptó vender nuestra revista. Digamos que con bastante sorpresa inicial por la propuesta, pero tratando de entender y hasta ayudar, con el correr del tiempo.

Luego de abandonar su local original, había pasado a ubicarse en la Galería 18 y Gaboto, donde hasta hace poco estaba Flaco Records, Frente a Do Re Mi.

Recuerdo que puntualmente nos había sugerido algunas ideas para incorporar a Sólo Rock, pero que estaban un poco alejadas de nuestras metas. Supimos agradecer en su momento, viendo además que, aparte de su aparente distanciamiento en el trato, él trataba de aportar, y eso nos parecía muy valedero. En cuanto a mis compras, nunca llegué a realizar ninguna por la evidente diferencia entre mis gustos personales y la propuesta de la disquería. Pero he de decir que tenía una muy buena clientela y siempre había movimiento.

 

The Roxy

Ubicada dentro de la Galería Elysée con entrada por San José, donde hacía conjunción con otras galerías que tenían salida por 18 de Julio y por Río Negro, The Roxy era una disquería particular. En un local sin mucha luz y en una galería poco transitada, su dueño (que cuando preguntamos cómo se llamaba nos dijeron simplemente “El Lagarto”) tenía una particular actitud que lo diferenciaba de otros disqueros. No recuerdo la reacción al planteamiento inicial de vender nuestra revista en su disquería, pero lo cierto es que aceptó, de alguna manera.

En The Roxy casi siempre había amigos del dueño, además de alguien que muchas veces lo suplantaba. Nos pasaba que esta persona no se involucraba con la venta de las revistas, naturalmente, por lo que teníamos que volver cuando El Lagarto se encontraba presente. De alguna manera, daba la impresión de que su mayor interés no era vender discos, pero de todas formas llegué a comprarle algunos difíciles de conseguir.

Hay que destacar que en ninguna de las seis disquerías (ni en los puestos de venta que se agregaron luego) nadie nos cobró un porcentaje por vender nuestra revista. Si bien el intercambio incluía la promoción en nuestras páginas, nunca hubo una diferencia ni de dinero ni de ningún tipo.

También es justo mencionar otros lugares de venta que fuimos incorporando con el paso del tiempo. Ellos fueron las disquerías Highway, Fillmore y Rola TV; los locales de venta de instrumentos Casa Beethoven, Do Re Mi y Bianco; el local de Laser Video Club, el Instituto Superior Para Radiodifusión y Sonido; y las salas de ensayo Elepé y la de la calle Jackson 1159. A todos ellos, nuestro eterno agradecimiento.

Ariel Scarpa