The Rocky Horror Picture Show

Originalmente siendo concebido como un musical de Broadway por Richard O’Brien en 1973, para dos años después haber sido adaptado al cine por Jim Sharman, The Rocky Horror Picture Show es indiscutiblemente la obra que más rinde honor a la etiqueta de “película de culto”. Hasta el día de hoy ningún filme ha estado ni siquiera cerca de igualar el fenómeno internacional que fue (y sigue siendo) este musical. El show de terror de Rocky no tardó prácticamente nada en convertirse en el clásico que conocemos hoy en día.

Con un impacto mínimo en la taquilla pero adquiriendo fama como “película de medianoche”, el filme se volvió extremadamente popular entre el público de los cines de barrio a nivel internacional, donde se formó la tradición de crear eventos especiales en los que los fans asistían al filme caracterizados como los personajes icónicos o ejerciendo ciertas dinámicas específicas (explotar un globo durante un momento de la primera canción, chasquear los dedos usando guantes de goma al mismo tiempo que uno de los protagonistas, entre otras cosas).

El culto formado alrededor del filme nace en gran parte por el momento en el que fue lanzado: en plena revolución sexual de los setentas y con el glam rock en auge. Este estilo se caracterizaba principalmente en darle tanta importancia a la música como a la estética, y contrastaba en gran medida con la imagen más masculina del rock de la época; artistas como David Bowie o la banda Kiss son grandes ejemplos del movimiento. The Rocky Horror Picture Show es el mayor exponente de lo que en su momento se llamó la ópera rock u ópera glam.

Esta sátira y homenaje al cine de terror y ciencia ficción narra la historia de Brad Majors (Barry Bostwick) y Janet Weiss (Susan Sarandon), una pareja que, tras averiárseles el auto en medio de la nada, terminan yendo a buscar ayuda a la mansión del Doctor Frank-N-Furter (una especie de Doctor Frankenstein travestido, interpretado por Tim Curry), en donde se está celebrando su última creación, Rocky Horror, un hombre perfecto. La travesía de Brad y Janet, esa pareja heterosexual y normativa, los va a llevar por un recorrido de hipersexualidad y auto-descubrimiento.

De la misma forma en la que los protagonistas del filme viajan por estos extravagantes escenarios con extravagantes personajes, para el espectador la película también es una experiencia. Siendo o no fan previamente de la cinta, la forma “correcta” de verla es en evento organizado en un cine de barrio. El ambiente que se genera entre los fans aplaudiendo, riéndose, gritando y tarareando las canciones suma mucho a la experiencia de sentirte en ese mundo desconocido pero lleno de energía.

Actualmente el Cine Universitario está realizando una serie de proyecciones combinadas con performances en vivo por parte de L’Bumba Magazine. El pasado 21 de octubre fue la primera y habrá otras dos el 18 de noviembre y 9 de diciembre.

Martín Zas