Bicicletas Desesperadas

Bicicletas desesperadas

La llegada de la primavera junto a una nueva campaña electoral, incentivaron la construcción de extensas ciclovías que recortan nuestra ciudad a pedal. En estos momentos es bueno recordar, para el desconcierto de muchos, que “Spiral Scratch”, el primer EP de Buzzcocks (New Hormones) de 1977, no fue el primer material editado de forma independiente. Si bien fue el decano, en cuanto a rock refiere, en hacer una declaración de principios: Manchester vs. Londres; un mes antes, la banda punk del noreste londinense, The Desperate Bicycles había lanzado 500 copias de su  “Smokescreen” (Refill Records).

Inspirados en la hostilidad y disidencia situacionista frente al espectáculo, el “do it yourself” para ellos, era derrocar al establishment de la industria musical gracias a la posibilidad de que la gente se hiciera cargo de los medios de producción y creara su propio entretenimiento, para luego entregárselo a otros espíritus igualmente creativos y autónomos. Musicalmente hacían alarde de su simplicidad compositiva sumado a la rudimentaria ejecución de sus instrumentos. Se caracterizaban por el escuálido sonido de la guitarra de Paul LeClerc casi al borde de la anemia, generando de forma sutil, interesantes climas.

“Fue fácil, fue barato; ve y hazlo”. “No hay más tiempo para seguir siendo un observador”. “Grábalo, edítalo, distribúyelo; por fin llegó la música fotocopiada”. “Nos encantaría saber por qué aún no has editado tu disco, el nuestro costó 153 libras”, “Ahora es tu turno”, eran eslóganes recurrentes en el discurso de la banda.

Sin dudas, el single de “Las Bicicletas Desesperadas” tuvo, al menos en el Reino Unido, un impacto mayor que “Spiral Scratch”, alcanza con analizar la escena after-punk de los ’80.

Hugo Gutiérrez